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viernes, 10 de agosto de 2007

Los topes y la (in)cultura urbana

"Te vas por las Bombas, pasas Cafetales, y en el segundo tope das vuelta a la derecha."
Esto que he puesto entrecomillado son las indicaciones parciales para llegar a mi casa. No soy la excepción. Soy uno más de muchos mexicanos, particularmente de la Ciudad de México, que a menudo pone como referencia la presencia de los topes para facilitar la llegada a un lugar. Hay quienes, por ejemplo en el Camino al Desierto de los Leones, sugieren contar veinte o treinta topes para dar con su casa.
Los topes se hallan, como bien sabemos, en calles pequeñas y en avenidas, combinados con semáforos y puentes peatonales, grandes y chicos, señalizados o escondidos, dando la preferencia a una calle que no la tiene o marcando correctamente la preferencia.
Una serie de hábitos, o malos habitos, ha dado lugar a los topes. Por un lado, los conductores no están acostumbrados a ceder el paso al peatón (y quien lo cede a menudo es rebasado por uno menos respetuoso), aunque por el otro, en muchas colonias la calle es una extensión de la casa incluso para niños que a penas saben caminar. Es decir, también los peatones se exponen a los vehículos sin mayor precaución, sobre todo en zonas habitacionales.
Los topes sólo pueden ser sustituidos por cultura vial. Ordenar el retiro de topes generaría manifestaciones y hasta el cierre de calles, pues a lo largo de tantos años con la cultura de los topes ha habido protestas y bloqueos en demanda de un tope.
Sin embargo es difícil generar una buena cultura vial cuando existen los topes, puesto que entonces la convivencia de automovilistas y peatones queda subordinada a ese obscuro objeto del deseo de correr. Y por lo tanto, ante la ausencia de topes y tráfico, uno corre; ante la presencia, frena.
Mi propuesta es que paso a paso eliminemos los topes de nuestras vidas. La autoridad, tarde o temprano, deberá establecer reglas para la presencia de los topes. Sólo en mi manzana, que tiene unos 500 metros de largo, hay 6 topes.
Yo esperaría una densidad máxima de dos o tres topes por tramo de calle, en donde las calles con menos de 50 metros no tuvieran topes, las de 50 a 100 metros tuvieran máximo uno, las de 100 a 300 metros máximo dos, y las de más de 300 máximo 3. Asimismo, en el marco de estas reglas debemos prohibir la combinación tope–semáforo o tope–puente peatonal, así como la presencia de topes en avenidas y ejes viales.
Conforme las colonias cuenten con mayor señalización interior, ésta debe sustituir a los topes. Por lo tanto, si señalizamos velocidades máximas y cruces peatonales podríamos retirar algunos topes. También debemos tener campañas de educación vial y prevención de accidentes, orientadas no sólo a los automovilistas, sino también a los peatones.

Es absurdo que estemos quemando innecesariamente nuestro combustible y desgastando los frenos, por el capricho de tener topes, que sólo reflejan nuestro atraso cultural. Los topes son colocados incluso mediante sobornos al personal que realiza labores de bacheo, así que los topes son también el reflejo de la corrupción. No sabemos que tanto quiere o rechaza la gente los topes, pero sí sabemos que usualmente los vecinos más participativos de una colonia son los que demandan más topes. Esto debemos revertirlo. Cada tope significa un retraso para todos, más que el logro de un dirigente o una organización.
Sospecho que los topes provocan tal cantidad de emisiones de contaminantes a la atmósfera, que cualquier campaña podría ser financiada por Mecanismos de Desarrollo Limpio. Es decir, que retirar los topes y mejorar la cultura vial podría dar recursos al gobierno para campañas de difusión, mediante la captura de carbono a partir de que se evite el ciclo reducción de velocidad y aceleración que se da en cada tope.
Los topes no evitan accidentes. Pueden provocar accidentes distintos y de menor envergadura, pero sin duda los topes no evitan los accidentes. Yo los llamo, aparatos destructores de riqueza ... pues por supuesto lo son.

2 comentarios:

Angela dijo...

Hola pues tienes mucha razon sobre los topes, que ha decir verdad no existirian si tuviermos un poco mas de cultura y educacion al estar detras de un volante, tanto conductores como peatones no respetamos las sen~ales (me incluyo, no voy a negar que algunas vez las he infringido). Vaya me ha tocado ver topes que parecen bardas y las personas que cuentan con mueble grande este les viene valiendo gorro.

Con todo respeto si en mi ciudad el trafico me vuelve loca, no quisiera imaginar como es en la tuya.
Me gusto tu blog muy interesante

Roberto Remes Tello de Meneses dijo...

¿Àngela en qué ciudad vives? Me referí a lo topes por la Ciudad de México, pero es un problema muy común en el centro sur de México. Cuando uno llega a los estados fronterizos los topes prácticamente desaparecen. Hacia la península de Yucatán disminuyen pero no desaparecen.
Gracias por tu comentario.