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miércoles, 1 de agosto de 2007

Consultas y usos de suelo

¿Podríamos someter a votación el fraccionar el bosque de Chapultepec? De poder podemos. Yo hoy veo en REFORMA una encuesta muy interesante y me pregunto, si aún estando una mayoría a favor de la Torre Ataúd, puede esa mayoría votar por la ocupación de una parte del bosque como estacionamiento, por la destrucción de un inmueble catalogado y por la imposición de un uso de suelo aberrante con el que prevalece en la zona.


En teoría todo podría estar sujeto a discusión si queremos ser absolutamente democráticos. Pero tendríamos que irnos por partes. No podemos votar a favor o en contra de la muerte del peor de los secuestradores. Primero tendríamos que decidir si estamos a favor o no de la pena de muerte, luego establecer las reglas para el supuesto positivo, y finalmente si esas reglas dicen que por mayoría se decidirá la pena de muerte que se aplique a los peores delincuentes, entonces ya podríamos someter a referéndum, consulta pública o la figura más adecuada, la pena de muerte del criminal.
Con la Torre Ataúd tendría que ocurrir lo mismo. Hoy una encuesta de un diario prestigiado muestra que 45% de los encuestados están a favor y 35% en contra de la torre. El resto no sabe o es neutral. Eso no significa que todos los encuestados tengan la información de que la oposición a la torre no es por la torre misma, ni siquiera por lo que yo considero el mal gusto de un arquitecto, sino que es por la evidente violación a 3 preceptos (uso de suelo, catálogo del INBA y afectación a un Área Natural Protegida) y por el juego de intereses que hay detrás (Jorge Gamboa de Buen - Arturo Aispuro) de la decisión, anteponiendo el interés privado, al de la ciudad.
Pero aún suponiendo que se realizara un referéndum sobre la construcción de la Torre Ataúd, primero habrá que considerar como discutibles en referéndum:
1. La descatalogación del INBA
2. La posibildad de construir debajo de un Área Natural Protegida
El cambio de uso de suelo sí es discutible mediante algunas figuras de consulta pública. Ahora bien, lo que no me resutaría democrático es que en aras de consultarle todo a la población, tomáramos decisiones poco planeadas. En consulta pública podríamos aprobar al construcción de otro rascacielos en la Plaza Hidalgo del Centro de Coyoacán, o en el Zócalo. Total, se crearían miles de empleos y se invertirían cientos de millones de dólares.
¿No sería mejor, incluso apoyando la obra de la Torre Ataúd, que si vamos a cambiar el suelo de un predio, de una vez decidiéramos qué hacer con todo lo que está alrededor de las tres secciones del Bosque de Chapultepec? Si vamos a aprobar que haya un edificio casi en medio de Chapultepec (pues el predio está rodeado de bosque en más de 270 grados), seguramente tenemos otras áreas susceptibles de desarrollarse para vivienda y oficinas, estimulando el crecimiento vertical, e incluso el tratamiento y la potabilización de aguas residuales para darle viabilidad al proyecto. Por lo tanto, bajo el supuesto, sin conceder, de una consulta yo creo que tendríamos que impulsar que la decisión no se tome sólo para favorecer un proyecto, sino con la visión de un plan integral.
Aún así, mi posición es contra la Torre Ataúd. Pero creo que en la margen sur podríamos mejorar mucho el entorno si favorecemos no tanto torres de 70 pisos, pero sí edificios de 20 a 30 niveles, en el área cercana al Metro Chapultepec, sin tocar la colonia San Miguel Chapultepec, y podemos mejorar las colonias que están frente a la segunda y tercera secciones. Además, este ejercicio lo deberíamos replicar cerca de otros bosques interiores de la ciudad, como Aragón, la UNAM, entre otros, en los que los usos de suelo favorezcan construcciones un poco más altas que las actuales,
que aprovechen la vista de grandes áreas verdes e impliquen inversiones importantes en colonias populares, como por ejemplo el Pedregal de Santo Domingo. En cualquier caso habrá que considerar todos los impactos urbanos, y respetar aquello que por razones históricas, arquitectónicas, ecológicas o urbanas, no deberá modificarse. Me refiero con esto, por ejemplo, a la propia colonia San Miguel Chapultepec, que tiene predios catalogados por INBA e INAH, así como cierta tranquilidad que el resto de los habitantes de la ciudad debe respetar.
Esto no obsta a que en algunos casos se defienda el interés general sobre el interés particular, pero sólo en aquellos casos en los que la defensa del interés general no tenga otra alternativa para la prestación de un servicio, no así con la Torre Ataúd, donde muy probablemente los desarrolladores compraron a un precio relativamente bajo el inmueble actual, con el supuesto de que no se podía hacer gran cosa con él, y aprovecharon sus influencias para potenciar su compra. Pero esa es otra historia. Ya habrá tiempo para hablar de ello en esta megablógolis.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Roberto:
Felicidades por tu blog. Ya te estaré visitando. Me gusta mucho cómo escribes.
Gaby Martínez del Villar

Anónimo dijo...

Que tal Remes, se ve que has estudiado un poco más, ya no hay tanta ocurrencia en tus comentarios, felicidades y cuando quieras debatimos sobre lo que es o no conveniente para la ciudad, se que eres una persona abierta a la discusión seria, que ahí es donde se construyen mejores planteamientos...
David Morales

Jorge Alberto Novoa dijo...

Roberto:
Pienso que en el caso de la Torre del Bicentenario no se trata de consulta pública, mas bien de cumplimientos de normatividad federal y local, tengo conocimiento que de realizarse seria un obstáculo para el trafico aéreo, y es facultad de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes el dar su opinión sobre el tema.
Den ser así en cuanto al trafico aéreo, que se deje el Jefe de Gobierno de ver por sus intereses particulares y que vea las soluciones al drenaje profundo, inseguridad publica y ordenar las Marcha que el PRD promueve.

Tu siempre amigo

Jorge Alberto Novoa

Roberto Remes Tello de Meneses dijo...

1. Gaby, gracias, gusto en saludarte.
2. ¡Tejooooón! Pues sí he seguido leyendo, pero quizá no al ritmo de cuando trabajábamos juntos. Saludos.
3. Jorge, finalmente la ley prevé algunos casos de consulta pública para los cambios de uso de suelo. Creo que estos son posibles, pero en el caso concreto de esta torre, está este problema y muchos otros más. Finalmente si vamos a adaptar la ley según cada caso en particular, entonces mejor pongamos la discrecionalidad en la propia ley. Como esto no es posible, entonces mejor digamos dónde sí queremos no uno sino varios rascacielos, pero definitivamente esto no será en medio de Chapultepec y en el tramo más difícil de Periférico.