El bloguero de la megablógolis

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domingo, 30 de septiembre de 2007

Hacia el liderazgo en la ciudad 3

Yo me pregunto si un gobierno que niega la participación de los opositores, que intenta desconocerla, puede ser un gobierno con liderazgo. La respuesta es por supuesto que no. Nadie va a lograr un consenso absoluto con los opositores, pero en la manera en que se impone y se da a respetar por sus posiciones diferenciadas, es que logra convertirse en un líder.
Lo que hizo Marcelo Ebrard con su anuncio sobre la propuesta de seguro de desempleo es sin duda un ejemplo de lo que no debe hacerse: tratar de negar la participación opositora borrando las imágenes en las que había un gesto de protesta. Por dos décadas, los presidentes han tenido que vivir con protestas durante el informe. Quizá al principio eran justificables por los pocos espacios de participación política opositora. Hoy son una verdadera monserga. Aún siendo de mi partido, puedo no compartir el que los diputados del PAN sacaran unas discretas pancartas contra Marcelo Ebrard, pero mucho menos comparto que éstas queden borrosas o pixeladas en un anuncio de televisión para exaltar la figura del Jefe de Gobierno (están aprovechando la ventanita que ofrece el hecho de que aún no se publique la reforma electoral que impedirá la promoción personal de los funcionarios).
Es cierto que hay que suavizar ciertas posturas, que uno tiene que conciliar, que un político no puede ser puritano todo el tiempo. No obstante, tampoco es posible rayar en un extremo de negar la existencia de la oposición, aún bajo el supuesto de que ésta tienda a abusar de su posición opositora.
Si el estadista, así sea el alcalde de una gran ciudad, no entiende cuándo tiene que ceder, cuándo la oposición tiene, si no la razón, al menos la libertad para protestar, entonces el gobernante no ha puesto por delante el ente gobernado. La condición de líder estadista implica reconocer todo lo que la oposición significa. Para bien y para mal.

sábado, 29 de septiembre de 2007

Hacia el liderazgo en la ciudad 2

Me equivocaría, y se equivocaría cualquiera que pensara así, si creo que cualquier gobierno emanado de un partido distinto al mío será un fracaso. Yo veo cosas buenas y otras que no me gustan en el gobierno de Marcelo Ebrard, pero estando a cinco años y semanas de que termine, me parece que el saldo puede ser muy positivo para la ciudad.
La ciudad requiere liderazgo, pero ese liderazgo pasa no sólo por lo que he mencionado ayer y antier, el que el Jefe de Gobierno esté más comprometido con la ciudad que con su siguiente puesto, sino también por un objetivo claro.
Yo percibo que un objetivo muy claro para la actual administración es que la ciudad deje de crecer sin rumbo, que deje de tener sólo proyectos aislados y que se articule una política más ambiciosa de cambios en la ciudad, sobre todo en materia de transporte público y espacios para los peatones. Más allá de si el gobierno de Marcelo Ebrard es un gobierno bicicletero, de si se dedicó a promover una gran torre en medio del Bosque de Chapultepec o si retoma la frivolidad de la pareja presidencial en una reencarnación de la insoportable Martha Sahagún, con la todavía más insoportable Mariagna Prats, lo que yo encuentro es que si al final de la administración nos topamos con que de los más de 40 millones de viaje persona al día que se realizan en la ciudad, más de 4 millones de ellos se realizan en condiciones sustancialmente mejores que en 2006; si nos encontramos un Centro Histórico sin ambulantes y con calles peatonales; si se acaban los problemas de estacionamiento mediante una tarificación más eficiente y el impulso a los estacionamientos subterráneos; si nos encontramos con nuevas plazas públicas, con una red de ciclopistas ligada al transporte público, con recuperación de espacios secuestrados por la delincuencia, y si nos encontramos con una ciudad más segura ... entonces podremos decir, que Marcelo Ebrard haya cumplido.
Hoy, esto que mencioné parecen buenos propósitos, pero el "cómo" que él maneja no es del todo descabellado, no es imposible. Al contrario.
Ese objetivo, 2012, si estaá presente en los actos de gobierno, creo que se puede alcanzar. Y en ese sentido, creo que para 2018, habiendo cumplido el gobierno que acaba en 2012, podemos pensar en varias cosas:
1. Que al menos 2/3 partes de los viajes persona día que se realicen en la ciudad se realicen en condiciones óptimas de seguridad, velocidad, comodidad y precio, y que utilizando el transporte público todos los viajes se puedan realizar, de un punto a otro de la zona urbana del Distrito Federal, en menos de 90 minutos.
2. Que se haya logrado una ambiciosa recuperación de espacios para crear plazas públicas y áreas verdes en las zonas con mayor saturación poblacional y carencia de las mismas al día de hoy
3. Que se cuente con un presupuesto al menos 50% superior al actual en términos reales
4. Que la población perciba y se enorgullezca de un cambio radical en el rumbo de la ciudad, gracias a mejores condiciones del transporte, abasto de agua, seguridad, espacios públicos y áreas verdes
5. Que se trate más del 100% de las aguas consumidas en la ciudad
6. Que se integre la recuperación de espacios para los habitantes con la recuperación económica y la difusión de la cultura
7. Que se incremente el turismo recreativo varios puntos por encima del promedio de crecimiento del turismo mundial
8. Que se termine la discriminación en los bares y centros de esparcimiento para jóvenes
9. Que el 95% de la población utilice el transporte público al menos una vez al año
10. Que la Ciudad de México se convierta en un ejemplo mundial de recuperación de una ciudad deteriorada y sin rumbo

Yo creo que estos objetivos habrá que afinarlos más conforme comprobemos el desempeño de la administración de Marcelo Ebrard. Ojalá y que cumpla con sus propios objetivos. Ya perdimos 9 años con los gobiernos mediocres de Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés López. Ambos tenían la cabeza en otro punto. Nunca estuvieron comprometidos con la ciudad.

viernes, 28 de septiembre de 2007

Hacia el liderazgo en la ciudad 1

Presenté ayer el discurso del Presidente Calderón sobre el liderazgo. Ahora quisiera empezar a aterrizar el tema sobre la ciudad.
Cuando el Jefe de Gobierno tiene aspiraciones presidenciales empieza a guiar sus actos hacia la construcción de esa candidatura. Parece ser que de manera inherente al puesto, los que encabezan el gobierno del Distrito Federal suelen aspirar a la Presidencia, al menos en los últimos cinco sexennios. No podría decir mucho de los primeros Jefes del Departamento del Distrito Federal que duraron todo el sexenio, Javier Rojo Gómez con Manuel Ávila Camacho, y Fernando Casas Alemán, con Miguel Alemán, pero me parece que ambos estuvieron en algún momento interesados en ser ungidos con la candidatura presidencial; al parecer no fue el caso de Ernesto Peralta Uruchurtu, pero sí lo fue el de Alfonso Corona del Rosal; más lo fue de Alfonso Martínez Domínguez, quien inició en esa posición durante el sexenio de Luís Echeverría, que de su sucesor, quien duró cinco años en el cargo, Octavio Sentíes. En el caso de Carlos Hank González había un impedimento constitucional pues su padre era extranjero y entonces había una exigencia de ser hijo de padre y madre mexicanos por nacimiento. A partir de Ramón Aguirre Velasco, 1982-1988, la Ciudad de México ha estado gobernada generalmente por quienes aspiran por la Presidencia de la República. Manuel Camacho Solís aspiró a la Presidencia de la República (no Manuel Aguilera, su sucesor inmediato, ni Óscar Espinosa, quien fue el último Regente). Cuauhtémoc Cárdenas, Andrés López y ahora Marcelo Ebrard, reflejan la aspiración por la Presidencia al momento de gobernar.
¿Eso los puede hacer grandes líderes? ¿Eso les impide serlo? Como decía con anterioridad. Creo que debe haber un deslinde completo de la Presidencia de la República para gobernar bien esta ciudad. Pero si no hay ese deslinde, yo esperaría un cinismo extremo, que el Jefe de Gobierno se ría de sus propias aspiraciones presidenciales diciendo con convicción lo que requiere el país. Yo creo que requiere discutir la forma de aplicar un impuesto al consumo; yo creo que requiere discutir muchas cosas respecto a Pemex, la petroquímica, la refinación y otros temas petroleros, incluyendo el sistema de pensiones; yo creo que requiere replantear el papel de Luz y Fuerza del Centro en el abasto del centro del país; yo creo que requiere discutir la política educativa del país más allá de disputas de poder sindical; creo que es incluso válido que se pongan sobre la mesa temas diplomáticos que en automático se descartan echando por delante la "Doctrina Estrada", como el papel de México respecto a los derechos humanos en Cuba y en Guantánamo, las relaciones con China o con la Isla de Formosa, las relaciones con gobiernos dictadura-perfecta (dictadura con elecciones) como los de Rafael Correa, Evo Morales y Hugo Chávez. Sin duda habría más temas que pudieran ser puestos sobre la mesa.
La Ciudad de México debe ser gobernada con visión. El Jefe de Gobierno no puede estar metiéndose en temas nacionales todo los días. Cuando le afecten los ha de tocar. Cuando no, no. Cuando se le cuestione sobre su probable candidatura por la Presidencia debe hablar de los tragos amargos que debe pasar el país.
¿Por qué hacerlo así? ¿Por qué no permitir que el Jefe de Gobierno provoque a los medios y a los gobiernos con temas nacionales? Porque se le contrató para dirigir la ciudad. Le insistirán sobre su probable candidatura presidencial, por eso la salida cruda, aprovechando que el costo de las medidas planteadas sería más barato así.
Gobernar algo significa tener la cabeza puesta principalmente en ese algo, y no en el siguiente puesto. Esta ciudad demanda que quien la gobierne piense en el resultado que dejará a ella, y no en el resultado que se dejará a sí mismo.
El liderazgo que esta ciudad requiere no es por el poder, sino por el bien de la ciudad.

jueves, 27 de septiembre de 2007

El discurso de Felipe Calderón

En estos días se ha comentado mucho el discurso de Felipe Calderón hacia los invitados de la Revista Líderes. El discurso me gusta. Es audaz, echado para adelante, con mucha visión, provocador. No sé si sea el mejor discurso del presidente Calderón, pero es uno de los mejores.
Entonces pienso ¿por qué no pensar este tipo de liderazgos comprometidos para cada rincón de la patria? No es fácil, sin duda, pero si bien esperamos todos la visión de estadista para un presidente, también debemos esperar su equivalente para un Jefe de Gobierno, y para un jefe delegacional, y para todos los niveles de representación.
Cuando esta ciudad esté gobernada por alguien que no aspire a la Presidencia de la República, e incluso hasta más allá, por alguien que diga Yo no quiero ser Presidente, pero si me siguen candidateando de antemano les aviso que quiero discutir el tema del IVA, una reforma a fondo para Pemex y CFE, la reforma educativa, una legislación en materia de transparencia de cámaras y sindicatos, y en general todas las reformas que por ser tabú nadie se atreva a proponer. Eso garantizaría que el Jefe de Gobierno no sea candidateado a la Presidencia o que sea candidateado con la verdad. Eso indudablemente beneficiaría a la ciudad.

Por ser un tema de mucho interés he decidido presentar aquí el discurso pronunciado por el Presidente Felipe Calderón Hinojosa en la reunión con los 300 líderes más influyentes de México, el pasado 21 de septiembre de 2007 en la Ciudad de México:



Muy buenas tardes, queridas amigas, queridos amigos.
Me da muchísimo gusto compartir con ustedes este almuerzo a invitación de Jorge y de Raúl Ferráez, de Líderes Mexicanos.
Es un gran gusto el poder estar con ustedes en esta presentación, en esta reunión, en esta convocatoria que la Revista Líderes hace con 300 de las mexicanas y los mexicanos más influyentes en la vida nacional.
Me da gusto además observar el fortalecimiento de este proyecto editorial, que como ya explicaba Jorge aquí, tuve la oportunidad de conocer hace una década y media.
Pienso que siempre las ideas y las experiencias de mexicanas y mexicanos destacados que ofrece esta revista de manera muy original, marcan ejemplos, testimonios y vivencias para seguir en nuestra generación.
Es un honor también ver en cada una y en cada uno de ustedes, mujeres y hombres que han brillado con luz propia en la empresa, en la economía, en la política, en el arte, en la cultura, en el deporte.
Mexicanas y mexicanos que han demostrado cualidades de dirección, de conducción, de liderazgo, las cuales se ejercen además en beneficio de México.
Señalaba también Jorge en su mensaje, que una de las características que ha encontrado en aquellas y aquellos a quienes entrevistan, es el tener un sueño, una visión.
Y quizá lo que yo pueda reflexionar este viernes, tiene que ver con esto. Estoy convencido que la clave, no sólo de ser líder o pretenderlo, la clave de vivir con sentido en este mundo es creer, es creer en algo, es creer en algo intensamente, ser capaz de soñar, ser capaz de imaginarlo, creer en algo firmemente.
Creer en algo implica también tener la fuerza para sostenerlo, no sólo la fuerza, sino la congruencia vital, escasa en nuestro tiempo, de ser coherente entre lo que se piensa y lo que se dice y todavía más escasa y quizá especie en extinción, la congruencia entre lo que se piensa y lo que se hace.
Ortega y Gasset, hace ya muchísimos años, aportó al análisis nuestro el estudio de la historia en base a generaciones y mencionaba que la historia se escribe, precisamente, no en una masa uniforme, impersonal, sino más bien en la cadencia que se siguen unas generaciones a otras, que cada generación era una minoría selecta y su muchedumbre lanzada a la existencia con una trayectoria vital determinada.
Yo no sé si esta lista de 300, ó de 500, ó de 100, ó de 20, ó de 10, sea una lista adecuada, quizás ni somos todos los que estamos ni están todos los que son, no lo sé.
Lo que sí creo, lo que sí sé, es que cada una y cada uno de ustedes tiene algo qué hacer, que cada una y cada uno de nosotros tuvo más oportunidad en este México quebrado por el dolor de la injusticia y la desigualdad.
Tuvo mucho más posibilidades que cualquier otro, tuvo más posibilidades que una niña que ni siquiera llegó a los dos años de edad en la montaña de Guerrero.
Tuvo más oportunidades que un tarahumara en la Barranca del Cobre, tuvo más oportunidades que una joven en las orillas de Chimalhuacán que ha sido prostituida a sus 13 años en La Merced en la Ciudad de México.
Tuvo más oportunidades de ser y de hacer, y este México tiene más que exigirle a ustedes que a esa niña que está en La Merced, tiene más que exigirle a ustedes que hemos tenido oportunidades de aprender, vivir y de ser, que a esos jóvenes que están en la montaña alta de Guerrero o de Oaxaca o de la Barranca del Cobre.
Tiene más que exigirnos, que a los que están ahora levantando su puesto ambulante en uno de los ejes de la Ciudad de México, tiene más que exigirnos a nosotros, que a quienes están levantando ahora una cosecha que no les dejará ni para comer los próximos dos meses.
Pienso que esta minoría selecta, esta élite tiene una responsabilidad enorme con su generación y con nuestro tiempo; pienso que esta minoría selecta que a final de cuentas marca cadencias en una generación, tiene mucho más que hacer que los demás.
Y lo que nos decía Ortega y Gasset es que estas generaciones eran como ejecutores de una larga sinfonía, ni más ni menos que la sinfonía de la historia, y hay momentos en que hay generaciones que se pierden, se hunden, se callan, se opacan en la mediocridad, se opacan en el miedo, en el temor, en la desesperanza, en la inercia.
Hay generaciones y sus minorías selectas que nunca se asumen corresponsables de su tiempo, y entonces, como una sinfonía mal ejecutada, como una terrible distorsión, como un colectivo desafinamiento que rompe la continuidad de la música, que hace un estruendo, un chirrido ofensivo incluso a quien escucha, lo que era una larga sinfonía; entonces la historia y la continuidad del hombre se pierden.
Cuántas veces en nuestro México se ha roto nuestro tiempo, cuántas veces hemos perdido, cuántas crisis económicas en nuestro México reciente han mandado a más de la mitad de los mexicanos a la miseria otra vez.
Cuántas fortunas se han construido sobre la sangre y sobre el dolor de esa mitad de mexicanos.
Y más atrás, cuántas batallas hemos perdido, cuánto territorio, cuánta mediocridad hemos aportado entre todos para hacer de este país enorme, bendito por sus recursos naturales, por su historia, por su identidad, uno más entre el ciento de países que pueden hacerlo, pero que no lo han hecho.
Pero a veces también, amigas y amigos, hay momentos de lucidez, de esplendor, en que esa minoría, esa minoría selecta, ese pequeñito grupo de empresarios, de intelectuales, así llamados; ese pequeño grupo de periodistas y de deportistas y de artistas y de políticos y de servidores públicos y de trabajadores, hace a un lado la gran tentación humana de quedarse sentado a la orilla del camino, hace a un lado la gran tentación humana de quedarse simplemente a descansar los fines de semana, hace a un lado la gran tentación humana de poner a salvo el pellejo y no hacer absolutamente nada que nos comprometa, hace a un lado las grandes tentaciones humanas de ser igual que siempre, y de apostarle un poco más a trascender y a pensar en algo distinto.
Y entonces es cuando esas minorías selectas y sus muchedumbres que la siguen transforman la historia y entonces la sinfonía se ejecuta distinto y entonces la música del tiempo y la historia del hombre es verdaderamente trascendente, entonces estamos hablando de una cosa absolutamente distinta a cualquier especie.
Eso es, entonces, lo que yo entiendo cuando verdaderamente existen y se ejercen verdaderamente los liderazgos, es cuanto implica el ser líder, el ser capaz de trascender, el ser capaz de creer y cuando entre los que creen que hay alguien que es congruente y cuando el que es congruente es no sólo entre lo que piensa y lo que dice y lo que guarda, sino entre lo que piensa y lo que hace, y cuando el que es congruente es capaz de sacrificar y de mover, y cuando el que piensa, cree y hace lo que es congruente, es capaz de escapar a lo que los demás dicen, es capaz de ser, como dice Eliot, el fugitivo.
El fugitivo, porque según él, en un mundo de fugitivos el que toma la dirección contraria parece ser el que huye.
Cuando alguien es capaz de ser fugitivo en un mundo que huye, es entonces cuando verdaderamente pueden escribirse las cosas completamente distintas.
Hay ciertos mandamientos que Gandhi heredaba a la gente de su tiempo, yo citaría quizás sólo tres de los siete que nos ha dejado:
Cuáles son los pecados de la humanidad, los vitales; cuáles son los pecados capitales, los siete que nos dejan a ustedes y a mí, las responsabilidades que nos toca vivir y acompañar.
Son acaso los tradicionales, los de la vieja filosofía tomista, los del Éxodo, quizás estos pueden quedar ahí, reflexiones propias.
Pero pecados nuestros verdaderamente son: uno, hacer política sin principios; hacer comercio sin moral, hacer oración sin sacrificio, hay muchos otros.
Pero a quienes tienen la responsabilidad de estar enfrente de otros que los ven y que los siguen, no pueden fallar.
Amigas y amigos:
Allá afuera, hay un México, ciento cinco y pico millones de mexicanos esperando a ver a qué horas hay una fuerza nacional capaz de entenderse y hablar.
Hay un liderazgo, una minoría selecta en la cultura, en la economía, en la empresa, en la política, en el deporte, capaz de mover a este país en una dirección distinta al lamento eterno, que nos han enseñado a ser.
Una minoría capaz de creer que México puede ser distinto del México del ya merito, y del ahí se va, y de que tienen la culpa los gringos, o tienen la culpa los empresarios, o tienen la culpa los políticos, o tienen la culpa otros.
Un México distinto al que se queda quieto, callado, resignado; un México distinto al que se acobarda frente al que tiene una AK-47 y hace lo que se le da la gana porque los 105 restantes, los 105 millones simple y sencillamente no están en la menor disposición de arriesgar absolutamente nada.
Un México distinto al de la oruga docta que pontifica y se sube allá a su torre de marfil y que tarde o temprano queda convertida en pedestal de imbéciles.
Un México distinto verdaderamente al que nos enseñó a agacharnos, a resignarnos, a esperar, a criticar y a ver a qué hora pasa una cosa como por arte de magia, como por milagro, como por resignación plena que vierte a las divinidades nuestras tan poderosas, el cambio de la historia.
El cambio de la historia, amigos, es responsabilidad absolutamente nuestra, es responsabilidad de los millones de mexicanos que somos, sí, pero especialmente quienes han sido marcados por un privilegio o por una especialidad.
Quienes han sido llamados por sus compañeros, por sus amigos, que por estos jóvenes entusiastas y audaces como los que dirigen la Revista Líderes, quienes han sido llamados líderes de México.
A mi lo que me queda de reflexión es simplemente, primero, un sentimiento de gratitud por esta reunión, por este ejercicio verdaderamente estimulador que han hecho los Ferráez durante muchos años.
Segundo. Un compromiso, un compromiso de no quedarse ni callado ni sentado ni atemorizado ni paralizado.
Tercero. Una convocatoria, una convocatoria a si de líderes se trata, amigas y amigos, más vale ser y no parecer, más vale como decía Herrera y Lazo: servir y no brillar, más vale ser vivientes y no supervivientes de la historia nacional, porque la nuestra no es comedia, ni tragedia, sino drama, un drama intenso que tiene muchos espectadores, pero muy pocos protagonistas de verdad.
Y finalmente, una invitación a creer, a creer en algo, a creer firmemente en algo que heredar a los que nos suceden, a creer en México, es lo único que tenemos y a final de cuentas, lo único grande que podemos heredar.
Y si al final del camino, a pesar de la adversidad, a pesar del viento en contra, a pesar del escepticismo que nos hace dormir sin soñar, es posible entonces, transformar la historia en el momento que nos ha tocado vivir, entonces, estar tranquilos en consciencia plena ante quien verdaderamente puede juzgar sin hacer drama.
En pocas palabras amigos, yo los invito a ser lo que se dice que somos, a soñar con fuerza, a creer en lo que soñamos, a ser congruente entre lo que soñamos, decimos y hacemos y, sobre todo, a creer y a creer firmemente en México, a transformarlo, a hacerlo, a transformarlo con audacia, con fuerza, a ser capaces de responder y de rebasar los límites de lo humanamente esperable, los límites de lo conservador, de lo sensato, de lo prudente; a transformar a nuestro país en el México que queremos, un México fuerte y seguro de sí mismo.
Un México limpio, un México ganador, un México competitivo, un México justo, en el México que verdaderamente está llamado a ser, el México que será si los líderes mexicanos son capaces de responder a tal título que hoy, gracias a la benevolencia de los hermanos Ferráez, nos ha sido concedido.
Así que, amigas y amigos, transformemos a México y entonces sí nos llamaremos líderes del país.
Gracias.

miércoles, 26 de septiembre de 2007

El derecho a quejarse y a poder hacer

Uno como funcionario es creativo y vaya que uno puede ser creativo y escribir todos los días en un blog y estar obedeciendo en una oficina, con la incomodidad que a veces el obedecer implica. Pero uno puede ser creativo y tener facultad de decisión y entonces lo que decide y lo que hace llevan el toque personal, la sazón de hacer bien las cosas. No importa que la función sea sellar documentos y revisar que contengan la información que exige el manual operativo y ser un soldado más. El toque creativo está en que uno crea con un objetivo (u objetivos), el individual de sentirse satisfecho y/o el colectivo de servir.
Servir y ser insultado por no servir es injusto. Servirse y no servir es tanto o más injusto. En el quehacer público uno puede llegar a vivir ambas.
En mi experiencia me ha tocado vivir la primera y observar la segunda en terceros. Pero también me ha tocado fallarle a quienes esperan algo más de uno. No me refiero a fallarles por la indolencia de archivar su demanda en la pila de papeles, sino porque la delimitación del desempeño como servidor público impide ir más lejos, por el lamentable conflicto de las competencias, siempre presente. Yo no puedo atenderte de tal calle para allá porque ya no es mi jurisdicción. Como delegado federal de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente una de las más constantes era la de que yo no podía atender cambios de uso de suelo en zonas urbanas. Estrictamente la ley me restringía al ámbito "forestal" es decir, donde hubiera suelo forestal y no un parque urbano podía entrar. ¿El Bosque de Chapultepec no era un terreno forestal? Pues no precisamente para la autoridad federal. Y eso dejaba muy insatisfecho a los ciudadano. Y peor aún, la falta de jurisdicción de PROFEPA en las barrancas dejaba la sensación de que uno protegía a los desarrolladores de edificios de departamentos construidos sobre las barrancas. Y la realidad es que las barrancas sí pueden urbanizarse, siempre que la carta urbana así lo determine. Y entonces el ciudadano queda en estado de indefención, y al funcionario responsable le queda un sinsabor por haberle fallado al ciudadano en sus espectativas. Alguien me llegó a decir "si usted no es competente, me puede decir quién es la persona COMPETENTE que me pueda ayudar", en un juego de palabras en el que me cuestionaba a mí por no darle la razón en algo en que no la tenía.
Yo creo, y este es un tema nacional, más que un tema urbano, pero sin duda redunda en las necesidades urbanas, que debemos construir un sistema nacional de garantías individuales, en el que de manera subsidiaria, la autoridad federal proteja al ciudadano de las insuficiencias de la autoridad estatal, y la autoridad estatal de las insuficiencias de la autoridad municipal. Asimismo, este sistema nacional de garantías individuales se encargará de asegurarle al ciudadano, sin llegar al Poder Judicial, lo cual implica altos costos para él, que ciertas garantías, como la de petición, sean debidamente atendidas, y si están mal encausadas, sean encausadas hacia la autoridad correcta. Este sistema debe ayudarnos a lograr, de manera permanente la llamada "suplencia de la queja". Este sistema, de alguna manera, tiende a la conciliación entre la autoridad y el ciudadano; no debe sancionar a la autoridad ni menospreciar al ciudadano, debe ayudarlos a encontrar una solución, y aún cuando se detecte indolencia, corrupción, discriminación, etcétera, por parte de algún servidor público, no debe actuar contra este sino dejar que sea otra la autoridad que sancione, para no pervertir su posición mediadora.
Asimismo, este sistema permitirá aprovechar el potencial creativo del servidor público, ayudarlo a que ayude, a que no tenga miedo de las contralorías para mejorar un trámite o para que asista mejor al ciudadano.
Esto que he escrito hoy está planteado en un nivel inicial. Creo que aún hay que pensar y repensar los alcances de la institución que represente este sistema. Lo que sí tengo muy claro es que nos hemos metido en una maraña burocrática y nadie tiene mucho margen de maniobra para que mejoren las cosas.

martes, 25 de septiembre de 2007

Interés general superior al interés privado

Los derechos individuales son de interés colecctivo, pero los derechos colectivos son superiores a los legítimos intereses individuales. Aún en este caso, el gobierno debe cuidar porque los intereses individuales se respeten.
Digo esto principalmente por las grandes obras de beneficio público. Líneas del metro, puentes, acueductos, ampliaciones de avenidas, aeropuertos, entre muchas otras. Habiéndose fundamentado el beneficio colectivo, las afectaciones individuales se pueden aceptar. Pero el gobierno debe tratar de minimizar estas afectaciones: la menor cantidad de predios expropiados, el menor impacto social, urbano y ambiental, las menores afectaciones por las obras en sí. Siempre hay que valorar todas las alternativas para reducir las afectaciones individuales sin afectar los beneficios del proyecto.
El respeto al patrimonio, artístico e histórico, es básico. La compensación de las afectaciones también. Si hay protestas y los beneficios colectivos están demostrados, las afectaciones minimizadas, entonces hay que seguir adelante. Si hay protestas generalizadas, entonces hay que revisar el proceso, pero si es necesario, también puede seguirse adelante.
Ejemplos como el tren elevado, el aeropuerto de Texcoco y los estacionamientos subterráneos a mediados de los noventa, no creo que deban volver a ocurrir. En el caso de los estacionamientos subterráneos se tenía un paquete de al menos una docena de estacionamientos que no se construyó por protestas vecinales. Había algunos casos justificados porque iban a ser hechos debajo de parques, pero modificando el proyecto se podían haber logrado. Hay un gran déficit de espacios de estacionamiento en toda la ciudad. Sería menor con esos estacionamientos. No tienen que hacerse debajo de los parques, es más no deben hacerse allí, y eso era lo que había que leer de las protestas: la necesidad de reducir afectaciones, permanentes y temporales.
En abstracto muchos podrán estar de acuerdo conmigo, pero en concreto, es decir, sobre una obra específica, entonces se hace la polémica.
¿Qué hacer con la Torre Ataúd? Por supuesto que no hacerla, al menos no en las condiciones que se propone: se trata de una obra de beneficio privado con afectaciones colectivas. Es justo el ejemplo opuesto de lo que acabo de exponer. El Bosque de Chapultepec beneficia a todos, la torre sólo beneficiará a los que compren, vendan o renten, a quienes ocupen los empleos que cree, pero no será una obra de beneficio social. Por lo tanto no debe afectar al Bosque de Chapultepec.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Ley de Participación Ciudadana


Algún anónimo dejó un comentario hace un rato que justo aborda el tema que pretendía tratar para hoy y que empiezo a redactar: la Ley de Participación Ciudadana.
No puedo decir que sea mala la ley, tampoco la he estudiado a fondo, pero lo que tengo muy claro es que en los mecanismos de participación, como la consulta pública, el referéndum y la iniciativa popular, ha fallado, como también ha fallado en el sistema de consejos ciudadanos. Y desde luego está hecha bajo la óptica del partido que ha gobernado a la ciudad los últimos 10 años.
El punto importante, y que me parece positivo de esta ley, es que establece distintas formas de participación ciudadana, con múltiples alcances, incluyendo la contraloría social, la obligación de la autoridad delegacional de sensibilizarse respecto a las necesidades de la población.
¿Pero de qué sirve todo ello si la ciudadanía no participa? ¿De qué sirve si sólo los perredistas participan cuando sus líderes los llaman? A eso me refiero cuando digo que han fallado. La consulta verde fue una vacilada, el plebiscito sobre los segundos pisos tenía el resultado conocido de antemano y el gobierno local manipuló la redacción de la pregunta a pesar de que habían sido los opositores quienes pidieron este plebiscito. Y en el caso del aborto, la Asamblea Legislativa se negó a utilizar los instrumentos de participación ciudadana, temieron que hubiera un rechazo a la legalización, jugaron parcialmente.
Yo no creo que la autoridad deba dejarse intimidar por una manifestación que representa una de muchas opiniones, pero tampoco creo que la autoridad deba negar o dar la espalda a esta y otras expresiones ciudadanas. A veces en la oposición a una obra puede haber algo que aportar aún cuando la obra se realice. Modificaciones tal vez, quizá menores afectaciones a los vecinos por la obra, incluso ajustes a la ruta. En toda expresión ciudadana la autoridad debe saber leer lo que la ciudadanía pide, y eso es lo que debe quedar plasmado en la Ley de Participación Ciudadana.

domingo, 23 de septiembre de 2007

Las consultas ciudadanas

Muchos ciudadanos participan en consultas oficiales pensando que serán escuchados. A menudo estas consultas son manipuladas por la autoridad. Esto se debe al dilema que tienen los gobernantes de hacer lo que ya decidieron hacer, pero sin respaldo público, o dejar de hacerlo. El dilema se resuelve, lamentablemente, preparando consultas públicas a modo.
Aún así, como demócrata quiero pensar que sí es posible realizar consultas públicas en las que se empate el interés de la autoridad con el interés de la ciudadanía.
Si las consultas son abiertas, es decir, si la población puede expresar abiertamente sus ideas, se corren algunos de los siguientes riesgos:
1. Que la gente proponga lo que no es viable
2. Que la gente dedique toda su propuesta a quejarse
3. Que pidan trabajo o que les solucionen algún problema particular
4. Que hablen de otros temas y no los de la consulta pública
5. Que propongan lo que ya existe
6. Que propongen cosas incoherentes
7. Que le quieten el tiempo a los servidores públicos
Etcétera.
Estas razones son las que han llevado a más de un alto funcionario a hacer consultas pero subestimarlas de antemano.
Creo que hay que buscar la manera de que, sin acotar preguntas a un sí o no, sin llevar a la gente a opinar sobre lo que obviamente diría que no o que sí (¿desea usted que se construyan más líneas del metro? ¿aceptaría usted que subieran los impuestos?), y cuando las preguntas se salgan del contexto, entonces la autoridad debe esforzarse por entender lo que está expresando la gente. Proponer, por ejemplo, cosas que ya existen significa que la autoridad no está comunicando lo que hace adecuadamente; las peticiones de la gente, en vez de sus propuestas, o el planteamiento de los problemas antes que de las soluciones, reporta mucha información sobre el clamor ciudadano.
En el caso de la consulta verde que se realizó recién, las respuestas eran obvias. Para la autoridad lo único que importaba era el cheque en blanco que obtuvieron a raíz de la consulta.
Yo creo que hay que construir un mejor sistema de participación ciudadana, que permita la retroalimentación, sin que las políticas públicas sean sometidas a prácticas demagógicas, como las utilizadas en las consultas de Andrés López y Marcelo Ebrard.
En algunos casos, en los que la sociedad se polariza, como con el aborto o el segundo piso del Periférico, la sociedad debe salir fortalecida del debate social. Hasta el momento ello no ha ocurrido, así que de entrada deberíamos ponernos como meta que de cada tema que polarice deje un debate positivo y propositivo a nuestra sociedad, y no sólo el triunfo de unos sobre los otros.

sábado, 22 de septiembre de 2007

Servicio profesional en la ciudad

A nivel federal se estableció el servicio civil de carrera, como una forma de profesionalizar la función. Ya antes la diplomacia tuvo su servicio profesional y luego los institutos electorales.
En algún momento de mi carrera trabajé en el Instituto Electoral del Distrito Federal, y sin ser el responsable del Servicio Profesional Electoral, lo conocí de cerca. Estuve viendo paso a paso los concursos. A muchos no gustaba la manera de operar, pero creo que garantizaba varias cosas. En primer lugar, que quienes entraban tuvieran experiencia en el tema. En segundo lugar, que quienes ganaban los concursos sí estuvieran en una situación de incertidumbre desde el inicio y compitieran contra otros que tuvieran perfiles similares y competitivos.
Pero años más tarde me tocó ser integrante de otro servicio profesional. El de la Administración Pública Federal, que es una reverenda porquería y falacia. En teoría se presumió como un logro del presidente Fox. En algunos niveles y secretarías sí está dando estabilidad en el empleo. En otros se le está dando un uso político. Se tiene la percepción de que los concursos están dados desde el inicio, pero la verdad es que ... no todos.
Yo fui designado por seis meses en lo que se concursaba mi plaza, una dirección general. Esos seis meses me permitieron conocer más del tema. Gané el concurso a la primera (nadie lo había podido ganar en los intentos previos). Se me dio mi reconocimiento como servidor público de carrera y se me dijo que tenía inamovilidad en el puesto. Pero claro, llegó Juan Elvira, y en la lógica priísta antigua pidió mi cabeza porque quien me había nombrado fue su predecesor. Muchos otros funcionarios sí se quedaron ... con y sin certificación como servidores de carrera.
El sistema de selección de la administración federal es muy malo. No garantiza experiencia, capacidad, conocimientos prácticos, etc. Tampoco garantiza que altos funcionarios cuenten el apoyo de gente de su confianza. Existen los llamados gabinetes de apoyo, pero sólo se tienen para niveles como el de subsecretario o secretario.
En el Distrito Federal necesitamos un servicio civil pero muy hecho a la medida del gobierno local, con varias etapas de implementación. En primer lugar, hay que dar oportunidad a los empleados de base para que también puedan ascender dentro de su propio puesto y competir contra sí mismos en su desempeño. Es decir, debemos incentivar, profesionalizando la función, un incremento de la productividad, sin eliminar los derechos presentes. En segundo lugar, para los empleados de confianza deben estar profesionalizados los más técnicos, los dictaminadores, los que diseñan rutas, proyectos, cálculos, los de sistemas, los que atienden a la gente, etc.
Para una siguiente etapa habría que profesionalizar ciertos niveles básicos de toma de decisiones y en una tercera etapa se incorporaría el resto de las plazas, pero dejando la posibilidad de que siga habiendo trabajadores de confianza que se contraten discrecionalmente. Más o menos pensaría que en la primera etapa sólo se incluiría entre un 10 y un 20% de los puestos de confianza. Que en la segunda etapa fuera un 50% y en la tercera el número definitivo que sería un 67% (no el 97% como intentaron hacer a nivel federal).
El sistema de concursos debe garantizar que quien sepa compita contra otro que también sepa y quien gane sea el que mejor pueda desempeñarse. Al final puede haber el momento discrecional, pero ya con los tres o cinco que demuestren ser más capaces.
El sistema de concursos debe tener candados para que nadie sea corrido por razones políticas, pero nadie se quede si no está desempeñando bien su puesto. Quien expulse del servicio civil a un funcionario injustificadamente, debe tener sanción.

viernes, 21 de septiembre de 2007

La gente de confianza

Construir un buen gobierno para una gran ciudad tiene varios puntos frágiles, pero uno de los más sensibles es la gente con la que se llevan a cabo grandes proyectos.
Si uno busca experiencia política, es probable que haya más compromiso con grupos e intereses legítimos, que sin embargo al mezclarse con la realidad política pueden dar lugar a una mala consecución de los programas. Ahí es donde las metas fallan.
Por otro lado, el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente, como decía Lord Acton. No me refiero sólo al riesgo que existe con la cabeza de un buen o mal gobierno, sino me refiero a toda la gente: no basta con ser secretario o director general para concentrar una interesante cantidad de poder. El jefe de una oficina de permisos tiene un gran poder. El jefe de 20 empleados, puede concentrar gran poder. Las personas cambian cuando se encuentran en una situación distinta de la que solían estar. El poder puede dar mucha seguridad, y esa seguridad bien manejada puede dar buenos resultados, pero mal manejada, puede dar problemas como el acoso sexual, la prepotencia, la corrupción, la deslealtad y otros abusos.
Las historias de traiciones, mentiras, confabulaciones, etcétera son infinitas. A fin de cuentas México tiene más de 2400 municipios que cambian de alcalde cada tres años, lo que permite miles de cotos de poder, unos permanentes y otros temporales. No todos lo serán, pero habrá otros cotos de poder fuera de la administración pública municipal. Las dirigencias de los partidos, incluso a nivel distrital o municipal; las dirigencias sindicales, incluso a nivel seccional; en fin.
¿Cómo lograr ese compromiso de los funcionarios clave? Creo que hay una parte de corto plazo: apoyar el proceso de selección con personas especializadas (pedagogos, psicólogos sociales, etc.), sobre todo para ciertos cargos, y plantear un programa de capacitación y desarrollo humano.
No obstante, tampoco podemos ser inocentes. Nadie llega solo a encabezar un gobierno. Llega con el apoyo de un partido y organizaciones, que quieren, entre otras cosas, colocar a su gente. Decía Rudolph Giuliani que no tiene nada de malo dar trabajo a una persona porque te apoyó en tu campaña, sino sólo porque te apoyó en tu campaña. Eso me parece más importante. Hay que dar oportunidad a la gente que te apoyó, pero en el lugar adecuado. Pero esto también forma parte de las decisiones de corto plazo.
En el largo plazo me parece que lo único que puede salvar a un gobierno de esos vicios del poder, lo único que puede reducir el impacto del síndrome de mareo sobre un tabique en todos los rincones de un gobierno, es convencer de la visión de largo plazo. No me refiero al discurso nada más, sino a que la gente actúe en consecuencia. Es decir, que aún el jefe de la oficina de licencias se convenza de que su honestidad sirve para algo.
Por lo tanto, la cabeza debe ser muy congruente con lo que dice: transparente en sus actos, honesto, trabajador hasta los fines de semana, con actitudes cívicas permanentes. Todos somos humanos, pero hay que esforzarse por ir más allá. El gobernante debe saber equilibrar su imagen de fuerza, que a veces es necesaria, con la humildad para reconocer fallas.

jueves, 20 de septiembre de 2007

La teoría del excusado

No sé cómo sin ser ingeniero me atrevo a proponer esto que propondré en las siguientes líneas.
En la última temporada de lluvias me han tocado algunos congestionamientos debidos a problemas evitables: la inundación de algún carril o de varios carriles, o de toda una vialidad, en los puntos más deprimidos. No sólo pienso que el drenaje esté tapado, lo cual es probable; tampoco que la cantidad de lluvia supere la capacidad del drenaje; sospecho que el principal problema es que las alturas de las tuberías del drenaje no son congruentes con las necesidades del mismo.
Esta teoría que tengo se basa en una exposición que vi sobre el problema de la contaminación en el Lago Michigan y el Río Chicago. Originalmente el Río Chicago descargaba sobre el lago, pero como todos los drenajes iban a dar al Río Chicago se hizo una gran obra que permitió que la pendiente se invirtiera, y entonces el río corría en dirección opuesta al lago. Sin embargo algunas investigaciones detectaron que el lago seguía contaminándose por el río, sobre todo en ciertas épocas del año. Las conclusiones de diversos estudios sobre la contaminación del lago dieron como resultado que el agua fluía en dos direcciones, en función de la temperatura y densidad del agua. La parte alta, más ligera y caliente, fluía del lago al río; pero la parte baja, más fría, sucia y densa, fluía hacia el lago.
Cuando la lluvia es ligera, el drenaje va del sistema más pequeño (red secundaria, es decir, la salida de los drenajes domésticos y calles normales) al sistema más amplio (colector  interceptor  emisor). Sin embargo cuando la lluvia es muy intensa, el colector empuja el agua hacia la red secundaria; en algunos casos es muy probable que el interceptor también empuje agua hacia el colector. La razón: la presión sobre los sistemas más amplios es tan fuerte que el agua de encima fluye contracorriente, afectando el flujo gravitacional que sería de tubos más pequeños hacia tubos más amplios.
El resultado es que ciertos puntos de la ciudad siempre se inundan. Pondré como ejemplo el paso inferior vehicular de San Antonio. Es uno de los ejemplos típicos de inundaciones, en el que decenas o cientos de motores se han dañado por las inundaciones de cada año.
Y ahora sí viene mi idea que a lo mejor los ingenieros me cuelgan. Si bien las pendientes del drenaje no son lo suficientemente pronunciadas como para lograr un flujo permanente del agua por gravedad, las inundaciones en estos puntos se podrían resolver si utilizáramos un drenaje basado en un excusado. Un excusado es una mini cuenca en la que todas las aguas fluyen hacia el centro, cuando el nivel del agua se eleva más allá de cierto punto, la misma agua ejerce una presión y luego una succión. Esto se debe a que en el punto más alto se genera una burbuja, que cuando pasa hacia un punto bajo genera una fuerza de vacío que succiona. El agua se va por completo.

Si la cantidad de agua que hay en un paso deprimido mueve la burbuja de un drenaje similar, entonces se generaría la succión de toda el agua excedente que cayera. A lo mejor esto ya se usa, a lo mejor alguien ya lo estudió y descartó. Sin embargo yo, como politólogo y estudioso de políticas públicas urbanas, creo que esta sería una solución a las inundaciones de ciertos pasos inferiores y de ciertas colonias.

miércoles, 19 de septiembre de 2007

50 artículos. Alberto Márquez colaborador invitado

Durante 50 días seguidos hemos estado aquí, colaborando con ideas por una mejor ciudad, hemos estado reconstruyendo la megalópolis, poco a poco, desde el mundo virtual. Ya habrá oportunidad en el futuro de hacerlo en el mundo real. Al cumplir con esta meta anuncio la siguiente: debemos llegar a 100 artículos. A veces es un tanto difícil llegar y sentarse a escribir, pero hasta el momento he sido disciplinado, como disciplina exige la ciudad para mejorar día con día.
En esta ocasión, más que expresar una idea mía, presento el artículo de José Alberto Márquez Salazar, colaborador invitado. No sólo mis ideas transformarán la megalópolis desde la megablógolis. Un blog exige participación de la gente. Ha habido buenos comentarios a mis artículos, pero quiero que en este blog se plasmen ideas de otros. Cuando lleguemos al artículo 100 presentaré varios días de colaboradores invitados, hablando de temas de la ciudad. Sean bienvenidas, desde ahora, estas colaboraciones.

LA POLÍTICA, AISLADA EN UN OCÉANO.
Por José Alberto Márquez Salazar.

Es una gran tentación, a veces ineludible, la de criticar el presente de la República, los desatinos y mal tino de nuestros “políticos”, de nuestros funcionarios y todo aquel que tiene que ver con la cosa pública. No pasa uno calle de la ciudad (o milpa del campo) sin que el desasosiego y la frustración nos hagan presa: ¿Por qué están tan mal dadas las cosas, porqué no hemos podido crear una nación alejada de la corrupción, de la mediocridad y de los lastres que, en fin, todos conocemos y recitamos diario? Cada vez que escucho a un habitante de está República criticar y hablar sobre la situación, tiendo a pensar en lo adecuado que resultan para estos casos algunos versos del poema Noche triste de octubre, 1959, de Jaime Gil de Biedman:

“Adelantaron
las lluvias, y el Gobierno,
reunido en consejo de ministros,
no se sabe si estudia a estas horas
el subsidio de paro
o el derecho al despido,
o si sencillamente, aislado en un océano,
se limita a esperar que la tormenta pase
y llegue el día, el día en que, por fin,
las cosas dejen de venir mal dadas.”

Los septiembres remiten a los días gloriosos donde hay que dar todo por la Patria, por nuestra nación, por nuestro Estado. Los recuerdos de la infancia nos llevan o nos traen esas imágenes de muchas mujeres y hombres que pusieron su parte para construir este País (hablo del territorio, no de la revista). Y así, cualquiera entendería que nuestra vida diaria tiene como uno de sus objetivos continuar la tarea. La misma calle nos demuestra que las cosas no son así y la realidad, terca como ella sola, nos humilla al decirnos que los quinces de septiembre y veintes de noviembre solamente son eventos festivos que muy poco valoran.
Propuestas de torres y homenajes viene y van para celebrar nuestros centenario y bicentenario de Revolución y Independencia, y las cosas parecen seguir igual. (Disculpe el lector, pero esa posibilidad para evitar la crítica sigue sin ser materia de mi dominio) ¿No será acaso que los mexicanos resultamos demasiado exigentes y deberíamos comportarnos más sensatos a la hora de pedir soluciones a nuestros problemas?
Leo diversos blogs, casi a diario, (en especial el XX), donde muchos escritores, investigadores y ciudadanos, de buena fe lanzan al mar de la red un sin fin de propuestas y visiones sobre nuestra ciudad y país y casi siempre término con la desierta preparación intelectual para responder a la pregunta: ¿Entonces por qué estamos así?, ¿Por qué nos hemos metido en una espiral laberíntica de la que no podemos salir desde hace más de medio siglo? La democracia ya vino y… ¡zas!... la cosa pública sigue igual o peor. Más complicada es la respuesta a la pregunta que algún día le formulé al buen Aristóteles: “Un idiota es el que no participa de la cosa pública: ¿Entonces que pasa en México, porque hay muchos metidos en ella?” ¡Claro, claro!, un purista me va a decir –pensando acaso en el maestro Leopoldo Zea y su historia del pensamiento-, que Aristóteles hablaba en otro sentido y en otro contexto; otros –posiblemente el administrador de un blog- diría que estoy rebajando el nivel del debate. Sin embargo, el cuestionamiento en sí no es un aventurado sinsentido. Creo, por el contrario, es muy válido y muchos lo formulan cuando las cosas “no vienen bien dadas” (Es decir, casi todos los días).
Recuerdo una de mis primeras clases para entender eso de la “Política”. El profesor preguntó que pensábamos que aprenderíamos. Muchos compañeros, sin haber leído a Lenin, afirmaron: “para saber qué hacer en la política”, “para gobernar”, etcétera. Muchos veían en la Ciencia Política un instrumento para acceder al poder (el conocimiento para llegar al poder, diría Gabriel Zaid), aún sin saber que harían con él. Seguramente, de manera individual, todos intuían lo que “llegar al poder” significaba, en economía y prestigio. Muy poco en lo referente a la cosa pública, en ideas para modificar la realidad.
Una pregunta similar me hago cuando leo los diversos Blogs: ¿Cuál es el sentido que los anima? Amén del ya sobrentendido: el de la comunicación.
Uno sale a la calle y a traspié se encuentra con los males de la República y puede criticar, avizorar en el siglo XIX o en nuestra herencia española o mexica o en -¡vaya a saber usted qué!- el origen de nuestros problemas. ¿Luego que se hace? ¿Vamos a las oficinas gubernamentales para que nos atiendan, nos manifestamos, gritamos y pataleamos y, finalmente, nos resignamos al mal tiempo? ¿Cómo le hacemos para participar en la cosa pública, cómo le hacemos para que las ideas de los blogs no se queden en espera de que algún despabilado funcionario las lea, aunque sea?
Habrá notado el lector que si en eso de evitar la crítica no voy muy bien, menos ando en el asunto de plasmar las ideas. ¡Va entonces, tirémonos a matar!
¿Puede un blog servir para criticar, proponer y formular, influir, manejar y/o redireccionar el poder? ¿Es un blog un nuevo instrumento de la sociedad civil, fuera del que lo ubica como un medio de comunicación?
¿Puede un blog enseñarnos el Qué hacer para y en nuestra República, o debemos esperar a que un día las cosas vengan bien dadas?
¿Debemos dejar la política aislada en el océano de los días mal dados?

martes, 18 de septiembre de 2007

El día del Jefe de Gobierno


Resulta con el informe presidencial primero la prensa celebró que terminara el día del presidente. Llegó Felipe Calderón al Congreso, dijo unas palabras, entregó su informe y se fue. Bravo.
Luego algunos editorialistas criticaron que el día del presidente se corrió al día 2 de septiembre, cuando el presidente en Palacio Nacional, sin críticas, sin un legislador que le respondiera su discurso, y sin las incómodas pancartas, protestas e interpelaciones, de los anteriores 19 informes.
Pero y qué decir del día del jefe de gobierno. Ciertamente los medios le ponen menos atención al 17 de septiembre, pero sin duda en la relación gobernante - legisladores - gobernados, quien se luce es el gobernante. Años atrás el formato, mucho más fácil de modificar por cierto que el del informe presidencial, incluía intercambio de opiniones con los legisladores, pero se quitó para proteger a Cuauhtémoc Cárdenas en su primer informe. El único que sufrió ese formato fue Óscar Espinosa.
Y para reforzar la lógica del Día del Jefe de Gobierno, resulta que lo más destacado del informe es ¡una propuesta! Como antaño, en el día del Presidente, en que la gente no sabía si se iba a expropiar o a informar, si se iba a proponer una nueva política pública o se iba a informar.

Informar es informar, dar cuentas, yo diría que supone incluso alguna humildad. Las políticas públicas se proponen otro día. Yo creo en la rendición de cuentas pero no en el día del Jefe de Gobierno.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Seguro de desempleo

Hoy Marcelo Ebrard rindió su primer informe y pidió a la Asamblea Legislativa que creara el seguro de desempleo. Al igual que con Andrés López, Marcelo Ebrard está buscando crear un apoyo social que se vuelva la referencia a nivel nacional y le dé popularidad como alguien que se preocupa por la gente.
Sin duda creo en las bondades que pueda tener un seguro de desempleo, pero también tengo mis dudas en dos sentidos. Por un lado, si los ingresos de la ciudad son suficientes para financiar un seguro de desempleo que, tomando como base que en el DF tenemos una población de 8.7 millones de habitantes, una Población Económicamente Activa de un poco más de 4.3 millones de personas y una desocupación de casi 6%, es decir, unos 250 mil habitantes. A 1500 pesos por desocupado, el programa costaría casi 400 millones de pesos mensuales. Seguramente las reglas pondrán limitantes, como la cotización previa, un máximo de 6 a 9 meses, etc. Aún así será un programa costoso que las finanzas sólo podrán pagar si se fortalecen. No cuestiono el programa, cuestiono que se instrumente como una nueva medida populista y sobre todo sin el respaldo presupuestal necesario.
Por otro lado, también tengo dudas de que sea la forma más eficiente de ejercer los recursos. Pensando que el programa cueste de 2 mil a 4 mil millones de pesos al año, esos mismos recursos en obra pública podrían generar varios miles de empleos.
El tema es nuevo y habrá que estudiarlo. Hace falta, reitero, pero hay que respaldarlo con presupuesto, y si el dinero se destinara a inversión podría dar mejores resultados, tal vez.

domingo, 16 de septiembre de 2007

El subsidio al transporte


Subsidiar el transporte parece ser uno de los subsidios más costosos, pero también de los que impacta más a la población. Casi todos tenemos que transportarnos, y pagar cuatro pesos diarios de transporte es preferible a pagar 16 pesos. Probablemente el transporte debería costar entre 7 y 8 pesos, aunque de los estados financieros del Metro, Transportes Eléctricos y RTP reflejen necesidades un poco menores (con excepción del trolebús, los costos estarían debajo de los 6 pesos por viaje, aunque algunas acciones de mantenimiento están siendo postergadas por falta de recursos).
De la noche a la mañana no puede retirarse el subsidio. Afectaría a millones de personas. Pero tampoco, con la lógica de que hay pobres en esta ciudad, puede mantenerse un transporte supersubsidiado, quizá el más barato del mundo, porque los impactos en la calidad de vida de las personas se dejan ver de inmediato ante la falta de inversión en el transporte. Por fin habrá obras importantes en materia de transporte, pero éstas podrían haberse dado antes con un subsidio menor a la operación de los sistemas actuales.
Yo creo que deberíamos establecer un plan de mediano plazo de eliminación del subsidio general, y tener una actualización permanente de las tarifas. A la par, deberíamos establecer un plan de subsidio específico al transporte sin importar el medio de transporte. Es decir, en teoría hoy estamos subsidiando a 4.7 millones de usuarios del metro, pero en realidad esos 4.7 millones de usuarios son 2.3 millones de personas, de las cuales un porcentaje importante (lo desconozco) viven en el Estado de México. El resultado es que de los 8.7 millones de habitantes que tiene el Distrito Federal, sólo una parte menor, tal vez un 25% está recibiendo subsidio en el transporte bajo el esquema de subsidio generalizado, y el 75% restantes se está moviendo en medios no subsidiados. ¿Dónde están las personas más humildes que requieren este subsidio? En la periferia, por lo regular, en colonias que no tienen servicio de trolebús, tren ligero o metro, y acaso RTP.
Por lo tanto, me parece que sería mucho más útil para los más pobres que el metro costara 7 pesos, pero que ellos tuvieran un costo fijo, por viaje, sin importar los transbordos, tal vez por debajo de la mitad. Sólo subsidiemos a quien lo necesita, pero desde que sale de su casa hasta que llega al trabajo o a la escuela, y no aplicar un subsidio general para un medio de transporte que hoy utiliza la minoría de la población.

sábado, 15 de septiembre de 2007

Cómo escalar los ingresos del GDF

Ya he mencionado en días previos la necesidad de escalar los ingresos del Distrito Federal para obtener los recursos que permitan realizar más inversiones y gasto social, así como para recuperar el poder adquisitivo de miles de trabajadores operativos de la ciudad. Las necesidades son infinitas, los recursos para atenderlas limitados.
¿Cómo escalar los ingresos? En primer término he mencionado ya el caso de la gasolina. Este primer impuesto especial para la gasolina, 5.5%, que se está aprobando, creo no será el porcentaje definitivo y sería partidario de sustituir la tenencia por un incremento adicional en los próximos años, aunque ya he defendido en este blog la posibilidad de que la tenencia sea sustituida por un uso generalizado de los parquímetros. Claro, me parece más sencillo de instrumentar si nos vamos por la gasolina, aunque creo que el uso de los parquímetro debería generalizarse al menos en las zonas congestionadas para estacionarse, para lograr una asignación eficiente de los espacios.
Simplificar las bases de cálculo del predial y actualizar anualmente con base en la plusvalía y no en la inflación o el crecimiento del salario mínimo permitirá que la recaudación predial crezca al menos igual que el crecimiento económico de la ciudad, pero en realidad en algunas zonas podría estar creciendo muy por encima. Una crítica que han recibido los gobiernos perredistas de la ciudad, es que no actualizan adecuadamente el impuesto predial, y en efecto, en la lógica de que las colonias populares son populares, su base de cálculo crece incluso por debajo de la inflación, cuando en muchos casos sí hay una plusvalía importante.
Las tarifas que cobre el GDF por sus servicios deben reflejar el costo real, y sólo en aquellos casos en los que el beneficiario no pueda pagar, debería concederse un subsidio. Es preferible un subsidio específico y un impuesto generalizado, a un impuesto específico y un subsidio generalizado.
Esto que comento pasa por las tarifas del transporte público que otorga el Distrito Federal: Metro, Tren Ligero, Trolebús y Autobús-RTP, será mejor iniciar un programa de reducción del subsidio a la operación (la obra nunca podrá financiarse con tarifa) hasta llegar a cero, y establecer un programa que se encargue de que, sin importar el medio de transporte, los más pobres siempre tengan cómo transportarse. De esto hablaremos mañana.
El Gobierno del Distrito Federal debe buscar la manera de recaudar en acciones que pretenda desestimular. Por ejemplo, hay ciertas zonas de la ciudad que aún teniendo el uso de suelo permitido, deberían desestimular ciertas obras. Por ejemplo, en algunas colonias del poniente, colindantes con barrancas y cauces, sí se tiene el uso autorizado para vivienda unifamiliar. Sin embargo, el conjunto de obras está afectando áreas verdes, zonas de infiltración y está generando más residuos líquidos que no se conectan a una red de drenaje, sino a los cauces ya contaminados. Imponer costos más elevados para los permisos de construcción a cierto tipo de obras que se pretenda desestimular ayudará a recaudar un poco más y a evitar el crecimiento en la densidad de ciertas colonias, más allá de los planes parciales.
El agua debe costar más, el agua debe costar lo que cueste su tratamiento hasta llegar de nuevo a una calidad de potable, y sólo quienes no puedan pagarla deben tener subsidiada cierta cantidad por persona al mes, pero el excedente debe cobrarse al costo real. Este principio que en teoría se aplica, es decir, tener un cobro mínimo que sea altamente subsidiado, pero el excedente no, tiene verdaderas limitaciones, puesto que en realidad para que se pague el costo real hay que consumir muchísima agua, y en el ínter la mayor parte del consumo no está recuperando los costos de tratamiento (de hecho casi no se está tratando).
No mencioné muchas áreas de oportunidad en materia de ingresos, porque creo que hay que hacer investigaciones que permitan potenciar los ingresos y que en un lapso de 10 años podamos ver cómo se duplica el presupuesto sin impactar significativamente a la población, y dedicarlo a infraestructura, gasto social y la elevación de los ingresos de los trabajadores operativos de la ciudad.

viernes, 14 de septiembre de 2007

El gravamen a la gasolina


Con la aprobación del impuesto a la gasolina de 5.5% se abre una nueva etapa en los gravámenes cuyo destino son las arcas de los estados. Creo que después de llegar a este 5.5% dentro de 18 meses, habrá otros aumentos, quién sabe cuándo, tal vez hasta el siguiente sexenio, tal vez a fines de este. Ante el calentamiento global, ante la falta de recursos para impulsar el transporte, ante el crecimiento constante del parque vehicular, ante los problemas de contaminación, y aún ante la demanda social de eliminar el impuesto a la tenencia vehicular, el impuesto a la gasolina puede ser una salida bastante equilibrada. El impuesto a la gasolina castiga el uso, no la tenencia, y eso lo hace más justo. Yo puedo tener 10 autos y no pagar impuesto si no los uso, pero puedo tener uno y pagar mucho más de impuesto. Claro, el 5.5% no alcanza a igualar la recaudación de la tenencia. Se acerca pero no la iguala, así que no me parecería extraño que dentro de unos años se elimine la tenencia pero el impuesto a la gasolina y el diesel suba a 10, 12 o hasta 15% en compensación. En la medida en que los estados, y sobre todo las grandes ciudades, inviertan en transporte público, nos encontraremos con más facilidades para sustituir el uso del automóvil por el transporte colectivo, de tal suerte que exista una alternativa para el pago de este impuesto. Es decir, por extraño que parezca, si el transporte público es eficiente, como automovilista tengo la alternativa de no usar el auto y viajar por transporte público para no pagar el impuesto a la gasolina. Es como la opción de tomar una carretera libre y una autopista de cuota. Finalmente algo pago (el diesel del autobús), pero queda muy diluido en la tarifa, mientras que si no existen alternativas, como hoy ocurre prácticamente en todo el país, ante la falta de sistemas de transporte urbano de calidad, estoy forzado a pagar este impuesto si tengo auto. En la mayoría de las rutas el transporte colectivo es de tan mala calidad que los automovilistas no consideran como alternativa el dejar de usar su coche para viajar en transporte público. Sólo pocas líneas de movilidad urbana permiten que el transporte colectivo juegue como una alternativa.

Los impactos en el bolsillo, se supone, son inferiores a lo que parece. Suena terrible subir la gasolina, pero en realidad su impacto se diluye. Pensemos un auto que se mueve 20,000 kilómetros al año a un costo de 1 peso por kilómetro (lo cual puede ser más o menos el promedio). El impuesto a la gasolina implicará 1100 pesos más al año, que divididos en las 52 semanas implicará menos de 22 pesos. Los más pobres no pagarán este gravamen y su impacto inflacionario se amortiguará con la instrumentación paulatina.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Los empleados operativos

Decía ayer que si logramos potenciar el presupuesto se incrementará el gasto social y la inversión en infraestructura. Sin embargo omití un comentario importante. Los salarios operativos del Gobierno del Distrito Federal son realmente bajos, y eso supone que al crecer el presupuesto éstos deberán incrementarse en dos sentidos, por un lado en forma tal que recuperen su poder adquisitivo, y por otro lado reduciendo la disparidad entre el salario más bajo y el salario más alto.
Ciertamente, al estar acotado el salario del Jefe de Gobierno, en 54 salarios mínimos, y que los salarios de los altos funcionarios son muy similares, se logra que la relación entre el subordinado y el jefe se polarice menos que en la administración federal. De cualquier manera, el empleado de menor rango ganará unos 2 salarios mínimos y el de mayor rango de 49 a 54. Es decir, unas 25 veces. No sé cuál deba ser una distancia aceptable y una distancia idónea. Fijar el salario de los altos funcionarios con base en el Salario Mínimo Mensual General Vigente en el Distrito Federal perpetuará las diferencias. Si el salario mínimo fuera como en algunos países desarrollados los salarios de los funcionarios tendrían que bajar. En Estados Unidos es de 5.85 dólares por hora, aunque algunos estados han fijado el suyo, lo que significa unos 20 pesos por encima del mexicano, con la diferencia de que aquí es por día, lo que supone que alguien que trabaja 40 horas por semana, 4 semanas al mes, y no se le pagan los días de descanso, gana unos 10,400 pesos. ¿Se imaginan si el Jefe de Gobierno ganara 54 veces eso? Serían 561,600 pesos al mes.
Yo pensaría que en el largo plazo se debe establecer un plan, de la mano del Sindicato Único de Trabajadores del Gobierno del Distrito Federal, para recuperar el poder adquisitivo de los trabajadores de base, de los operativos, de los empleados de menor rango, y al mismo tiempo reducir las diferencias con los altos funcionarios. Yo no estoy planteando, porque no lo comparto, el simular programas de austeridad que aparentemente disminuyan el salario de los altos funcionarios pero mantengan la disparidad. Creo que si el salario mínimo fuera el ideal, los altos funcionarios no deberían ganar más de 15 salarios mínimos. Si el salario de los trabajadores del GDF crece por encima de la inflación, llegará un momento en el que las diferencias entre el trabajador de menor rango y el jefe de gobierno sean de razones inferiores a 20 a 1. Creo que lo ideal es que fuera inferior a 15 a 1. Es decir, que el Jefe de Gobierno no gane más de 15 veces lo que el trabajador que menos gana. No propongo bajar el salario de los de arriba, sino subir a los de abajo.
Como los salarios pesan y pesan mucho en el presupuesto del Distrito Federal, esto sólo podemos lograrlo con un presupuesto que crezca varios puntos por encima de la inflación en los próximos años.

miércoles, 12 de septiembre de 2007

De qué tamaño es o debe ser el presupuesto

Con una población de aproximadamente 8.7 millones de habitantes (8,720,916 para ser exactos), y un presupuesto de casi 98 mil millones de pesos (97,820,864,910), el Distrito Federal es ya muy relevante como economía y como presupuesto gubernamental. Muchos proyectos de infraestructura pueden realizarse, aunque finalmente hay grandes gastos comprometidos de antemano, salarios, principalmente. La cuestión es que en la medida que crezca el presupuesto del DF, estando ya comprometidos dichos gastos, el crecimiento se podrá destinar a inversión y a desarrollo social.
Este es el presupuesto de 2007 por programas.

El presupuesto de la Ciudad de Nueva York será, para 2008, de 59 mil millones de dólares, unas seis veces el del Distrito Federal ¿Importa la deuda en una ciudad con ese presupuesto? La población de Nueva York es muy similar a la del DF en cantidad, pues tiene 8.2 millones de habitantes.
¿Qué tiene que hacer el Distrito Federal para llegar a tener un presupuesto tan grande como el de Nueva York? Lo más probable es que tarde décadas o siglos en igualar a Nueva York en presupuesto por habitante. No obstante, el presupuesto debería crecer a un ritmo superior que la población. No lo digo por el presupuesto en sí, sino por todo el potencial de mejora que la ciudad tendría si pudiera invertir mucho más de lo que hoy hace. La mayoria del nuevo presupuesto se iría a esos dos gastos que mencioné: inversión y gasto social. Ambos contribuyen directamente al crecimiento económico de la ciudad.
¿Cómo potenciar los ingresos de la ciudad? Cada economía es diferente, pero sin duda debemos comenzar a revisar otros modelos de recaudación a nivel ciudad y tratar de mejorar la misma. En el largo plazo debe haber un crecimiento acelerado del presupuesto gubernamental. Quizá no pensaríamos en sextuplicar en términos reales el presupuesto actual, pero sí me gustaría que hacia 2018 fuera más del doble, en términos reales, que el actual. Creo que se puede con una visión de largo plazo.

martes, 11 de septiembre de 2007

Qué tanta deuda y quién es el culpable

A veces es un tanto complicado subir una tabla a Blogspot, así que es necesario subirla como imagen, y por tanto si no se ve bien, tendrán que hacer clic en ella y la verán en su tamaño real. Gracias.
De cualquier manera pongo sobre la mesa ¿Qué tan endeudado está el Gobierno del Distrito Federal? ¿Qué tan endeudado está el del Estado de México? y acaso ¿Quién es el culpable?
Este asunto fue polémico durante la campaña. Un spot televisivo cuestionó el creciente endeudamiento de la ciudad. Era del PAN, por supuesto. Un spot televisivo respondió que no había habido tal endeudamiento. Era del PRD. Sara García en versión posmoderna. La abuelita del PRD. Elenita Poniatowska.
Mi opinión ha sido desde hace varios años que si bien hubiera sido ideal un manejo más moderado de la deuda en la segunda mitad de la década de los noventa, y por lo tanto un endeudamiento ligeramente menor que el actual, tampoco creo que la deuda de la capital mexicana sea inmanejable, ni mucho menos que esté fuera de control.
Veamos esta gráfica:

En esta tabla pueden apreciar que de una deuda que estuvo por debajo de los 8 mil millones de dólares hasta 1995, terminó en una deuda más de seis veces mayor en 2001. Sin duda la deuda iba por muy mal camino y se estaban prendiendo los focos rojos. En el mismo lapso disminuyó el endeudamiento del resto de las entidades.
Hacia la primera mitad del gobierno de Andrés López muchos cuestionamos el nivel de endeudamiento de la ciudad, y sobre todo el ritmo que llevaba. Aún así, la solvencia de la capital permitía que el Congreso de la Unión siguiera aprobando el techo de endeudamiento. No obstante, alguien recomendó al Jefe de Gobierno, seguramente, que no se continuara con la expansión de la deuda, porque las calificadoras empezarían a castigar al gobierno del DF y de esta manera elevarían las tasas de interés.
Hacia 2003 la deuda llegó a su máximo histórico en términos reales y ha presenciado ahora un descenso moderado. La deuda al día de hoy es de casi 42 mil millones de dólares.
El Gobierno del Distrito Federal nació con una deuda que no contrajo. La deuda del Departamento del Distrito Federal le fue heredada. Contrario a lo que había sucedido años atrás, durante la administración de Manuel Camacho, cuando la deuda del DDF fue absorbida por la Federación, en esta ocasión la contrajo la Federación y se la heredó a un gobierno local. Buena parte de la deuda tenía que ver con la construcción de la línea B del metro, que tenía una incursión de varios kilómetros en el Estado de México. A pesar de las peticiones que hizo el primer jefe de gobierno, Cuauhtémoc Cárdenas, con justa razón, le fue negada esta petición y no pudo partir de cero su endeudamiento. El crecimiento más acelerado fue en su administración y no en la de Andrés López, como usualmente se cree.
Finalmente, y más que por un programa de austeridad, AMLO pudo evitar un mayor endeudamiento gracias a que casi no hizo obra. No es la perspectiva que tiene la mayoría de la gente, y en su momento habré de hacer la comparación estadística, pero el hecho de que no hiciera metro le generó grandes ahorros, que pudo destinar a obras espectaculares como el Segundo Piso, el Eje 5 Poniente, el distribuidor Heberto Castillo, entre otras. En tiempos del Departamento del Distrito Federal el presupuesto alcanzaba para metro y para puentes, sobre todo en la administración de Manuel Camacho y aún en la de Óscar Espinosa. Ese fue el verdadero salvamento en las finanzas de la ciudad.
La reciente restructuración de la deuda fue positiva puesto que redujo tasa y vencimientos de corto plazo. Quizá mañana podamos pensar en más deuda, quizá podamos pensar en reducirla. El punto es que el endeudamiento no debe ser satanizado. Permite hacer más infraestructura (jamás debe utilizarse en gasto corriente), más pronto y permitir que el desarrollo económico generado facilite el pago de dicha deuda.
Si algo hay que cuestionar son los años en los que la deuda creció más rápido. Sin embargo, algo tuvo de razón Cuauhtémoc Cárdenas cuando en su momento que la deuda fuera absorbida por la Federación. Es lo único que lo justifica.
Para 2008 el GDF ha pedido que le permitan contratar empréstitos por 1,500 millones. Quizá se lo terminen aprobando. La deuda está dentro de márgenes controlables. El único riesgo será que año con año se pida esta cantidad, con lo cual los préstamos estarán pagando los vencimientos, que son por cantidades muy similares.
No hay un nivel óptimo de deuda, pero éste debería determinarse mediante cierta metodología que demuestre que la contratación de la deuda tiene un rendimiento social positivo en el largo plazo, y sobre todo que garantice que en el futuro inmediato o en el largo no existen riesgos. El déficit del sector público local también es un elemento clave, así que debería definirse una metodología para el cálculo del déficit/superávit de los estados y el Distrito Federal, pues definitivamente no puede ser la misma que se utiliza a nivel nacional.

lunes, 10 de septiembre de 2007

La reestructuración de la deuda

En este primer acercamiento a la deuda del DF comentaré algunas ideas que he estado debatiendo con un compañero de mi partido que insiste en criticar al Gobierno de Marcelo Ebrard por el endeudamiento de la ciudad.
Para empezar puedo decir que no podemos culpar a Marcelo Ebrard del endeudamiento, puesto que no contrató él esta deuda, sólo la reestructuró, y en la administración de Andrés López fue el de Seguridad Pública y luego el de Desarrollo Social. Creo que hay más cosas que cuestionarle, si se tienen ganas de ello, pero hay que tomar como positiva la renegociación.
La discusión acerca de la deuda del DF me parece absurda. Hicieron bien su chamba. Y se parece a la conversión de la deuda del IPAB en deuda pública con aval soberano. Los perredistas lo cuestionaron, pero por ese solo hecho bajó la tasa de interés. La reestructuración de la deuda del DF no implicó por sí misma nueva deuda, sino mejores condiciones de pago. Poner bonos a 40 años (el gobierno federal lo ha hecho a 30) es un éxito, no un fracaso ... y si el día de mañana alguien propusiera bajar medio punto la tasa y renegociar todo a 50 años, también lo aplaudiría.
Cualquier empresa se moriría de la felicidad si le ofrecen bajar la tasa a cambio de elevar el plazo. Los 42 mil millones de pesos en deuda equivalen al 42%, aproximadamente, del presupuesto de un año. Suponiendo que no se contratan nuevos créditos y que el presupuesto del DF crece en forma constante un 5%, es decir unos dos puntos sobre la inflación, lo cual es posible, hacia el final del sexenio toda la deuda del DF representaría el 33% del presupuesto de un año. ¿Cómo andamos a nivel federal? Hay distintas confusiones en el cálculo de lo que es la deuda pública federal (Bonos IPAB, deuda interna, deuda externa, pasivo contingente, Pidiregas, etc.), pues resulta que entre todos los instrumentos pasamos por mucho el billón de pesos, y el presupuesto federal a penas sobrepasa los dos billones de pesos. Por tanto, la deuda federal equivale a más del 50% del presupuesto de un año, quizá bajo algunos cálculos se acerque al 100%.
Pero claro, lo importante es la capacidad de pago, más que el nivel de apalancamiento, así que renegociar menor tasa a mayor plazo siempre será bueno.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Franquicias populares

Sigo insistiendo con el tema de llevar la economía a todos los rincones. Uno de los puntos más importantes es la tiendita de la esquina. Esta ya existe, usualmente adaptada en la entrada de una casa o en una accesoria. Sin embargo, cada tiendita tiene productos distintos, una atención distinta, más frío o menos frío en sus refrigeradores, marcas variadas, horarios diversos, etc. Hay quienes tienen frutas y verduras, otros tienen queso y jamón, otros productos de limpieza, etc. Con tan poca certidumbre uno se debe ir adaptando a los productos que tiene su tiendita de la esquina ... para el resto están los supermercados. Y en efecto, para el resto están los supermercados y entonces la derrama local disminuye.
Ninguna tiendita tiene un estudio de mercado detrás. Tampoco hacen compras consolidadas. Muchas no tienen empleados, sólo son atendidas por la familia. Otras, lamentablemente, han entrado en el negocio de la venta de drogas y se ha generado fama y especulación en torno a las "narcotienditas".
De pronto empiezan a pulular una serie de tiendas "de conveniencia", con un modelo de negocio establecido, servicio las 24 horas, con las mismas marcas en todas las tiendas, con empleados pagados, etc. Estas tiendas (Oxxo, Extra, Supercity, 7eleven Super K, etc.) se empiezan a quedar con buena parte del mercado que correspondería las tienditas. Esto implica un desplazamiento del ingreso del interior de las colonias hacia las avenidas, que es donde suelen ubicarse las tiendas de conveniencia, pero sobretodo la utilidad termina siendo concentrada por grandes grupos como Soriana, Pepsico, Modelo, etc. Crean empleos, pero en el fondo están sustituyéndolos, porque se quedan con el mercado de las tienditas (aunque ciertamente tienden a ampliar el mercado, puesto que la variadad de productos lleva a comprar más cosas que uno no compraría en las tienditas).


Con papelerías, farmacias, ferreterías, y otros negocios, pasa algo similar. Buena parte de su mercado se está yendo hacia grupos más grandes. El de las papelerías hacia Lumen, Office Depot y Office Max; el de las farmacias hacia grupos como Farmacias del Ahorro, Similares, Benavides, etc. El de las ferreterías hacia las de autoservicio como Home Depot, pero también está perdiendo mercado con las franquicias de cadenas como Fester y Comex, que ofrecen algo más que impermeabilizantes y pintura.
¿Cuál es la solución ante esta fuga de clientes hacia tiendas de grandes grupos de negocios? Oxxo, por ejemplo tiene un modelo de negocio que sin ser estrictamente una franquicia, ofrece la posibilidad de invertir en tiendas. ¿No podríamos tener modelos de negocio que estuvieran orientados hacia el núcleo de las colonias y generar más empleos locales?
Una gran acción de fomento económico será que ayudemos a la formación de franquicias populares, en las que se busque tener un modelo de negocio basado en los patrones de consumo generales, en los que se consoliden compras, en los que se defina la calidad de atención (horario, imagen, disponibilidad de marcas, servicio a domicilio, etc.), cuyo costo de inscripción sea muy bajo y cuyas regalías sean sólo las necesarias para realizar investigaciones de mercado y buscar mejores precios.
Con las franquicias populares también tendría que definirse el territorio a servir, para evitar la canibalización del mercado. Las franquicias pueden no detenerse en las misceláneas, papelerías, ferreterías y farmacias, sino que pueden llegar a todos los temas conforme se avance en su instrumentación.
Estos modelos de negocio, o franquicias populares, pueden ayudar a acelerar el crecimiento económico, a generar empleos y a propiciar una más rápida recuperación del nivel de vida de la población.

sábado, 8 de septiembre de 2007

Turismo en todos los rincones


El centro de Iztapalapa, como ya mencioné en alguna ocasión, está lleno de callejones y plazas que si no estuvieran llenos de grafiti, si no fueran tan inseguros y si tuvieran algo más que ofrecer, el turismo sería una buena alternativa de ingresos para sus habitantes.
Cuando hablo de turismo en todos los rincones hablo de economía en todos los rincones, pero no hablo de güeros con shorts y cámara fotográfica, necesariamente. El Distrito Federal es la entidad federativa más pequeña. Tomando la zona conurbada quizá siga siendo la más pequeña, o muy eventualmente en territorio iguale a estados como Tlaxcala, Colima y Aguascalientes, quizá tomando como base el territorio completo de los municipios metropolitanos. Los habitantes de un extremo de la ciudad no necesariamente conocen el otro extremo. El que viajen a conocerlo es una actividad turística.
Sin ser un profundo conocedor de las riquezas turísticas de la metrópoli, y menos aún de la megalópolis, puedo decir que conozco más que el promedio, y puedo hablar de los criaderos de truchas que están a 5 minutos de Interlomas, puedo decir que mi bosque favorito es el que está en Milpa Alta en la carretera hacia Oaxtepec ya en los límites con el Estado de México, que conozco dos paisajes semidesérticos en la metrópoli, uno en Naucalpan donde el nivel de erosión es tan fuerte que allí se realizan competencias de vehículos 4x4, y el otro se halla en el extremo opuesto, en el Municipio de la Paz, en la parte alta que colinda con Ixtapaluca; que hay exclusas en algunos canales de Xochimilco para permitir la navegación, que hay una serie de carreteras entre Milpa Alta, Xochimilco y Tlalpan cuyos paisajes sorprenden; que existen unas praderas preciosas en Milpa Alta, en las que sobrevive un ave que se ha extinguido en el resto del país, que hay unos encinos rectos enormes en Nicolás Romero, que hay una Hacienda en los límites de la zona industrial de Vallejo, que hay cientos de parajes escondidos, que sólo conocen los habitantes de la zona, que se prestarían a la convivencia familiar, al comercio, al turismo local y al turismo nacional.
Cuando hablo de turismo en todos los rincones pienso que los habitantes de esta ciudad estamos desaprovechando cientos o miles de sitios. Que en ellos debemos desarrollar restaurantes, museos de sitio, actividades recreativas, promoviendo un mayor movimiento de recursos en todos los rincones de la ciudad. De la promoción que se haga sobre todos y cada uno de los atractivos con potencial, también obtendremos visitantes de otras partes del país y en algunos casos del mundo, pero en esencia lo que hay en el Distrito Federal y alrededores, puede generar turismo local e incrementar sustancialmente la derrama económica. Hay grandes posibilidades de ecoturismo en algunos puntos de la ciudad. Esto puede contribuir enormemente al desarrollo equilibrado ... y en todos los rincones.

viernes, 7 de septiembre de 2007

Más de economía en todos los rincones


Boletazo se ha convertido en una imagen de referencia para todos los pequeños comercios que están aceptando tarjeta. Con una muy buena campaña publicitaria y promociones que han puesto las terminales punto de venta al alcance de todos, Boletazo está ayudando a mejorar el nivel de vida en las colonias populares, en forma que seguro hoy todavía es imperceptible.
Quizá muchos no se han dado cuenta, pero en las colonias populares empiezan a surgir pequeños negocios de sana convivencia, particularmente cafés, que están abiertos hasta avanzada la noche. Los jóvenes empiezan a convivir en torno a estos cafés. En algunos pequeños comercios se acepta ya tarjeta, incluidos esos cafés.
De la mano del uso de la tarjeta de crédito y la disposición de terminales punto de venta, el consumo crece a nivel local y cuando esto ocurre se generan empleos cerca de casa, y con ellos hay un ahorro importante en dos gastos: transporte y comida. Eso hace que el ingreso rinda más, o bien, que las personas estén dispuestas a aceptar un salario ligeramente menor ante los ahorros generados.
Economía en todos los rincones pasa por estrategias, como Boletazo o como la creación de centros locales de entretenimiento que mantengan la derrama económica lo más cerca de la casa, en vez de tener que atravesar la ciudad para hacer las compras.
Yo defiendo el uso de estos instrumentos hasta en la tiendita de la esquina, siempre que mejoren las facilidades para su uso, incluso sin salir de casa.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Economía en todos los rincones

Seré breve: economía en todos los rincones significa economía en todos los rincones.
Este sería mi artículo más breve. Se trata de un concepto más profundo pero trataré de explicarme. En los últimos años el estado que más ha generado empleos ha sido Quintana Roo. Esto ha generado migración hacia él, puesto que hay más oferta de trabajo. Si todos los estados crecieran al mismo ritmo, entonces no habría tanta migración. Como esto no ocurre, los trabajadores tienden a migrar hacia donde hay mejores oportunidades. Esto en la práctica termina descompensando el crecimiento económico. Si la economía crece a 3.5% hay puntos que crecen mucho más rápido y hay otros que no crecen y eventualmente decrecen. Si lográramos llevar a todos los municipios del país las mismas tasas de crecimiento, el crecimiento sería mucho más rápido. Como esto no ocurre, el crecimiento de unos compensa el no crecimiento de otros.
Economía en todos los rincones supone potenciar la creación de empleo en todas las delegaciones y no sólo en las que suelen generarlo (las de oficinas y Azcapotzalco), y buscar un desarrollo más equilibrado de la economía tanto al interior del DF, como en la relación entre el DF y el Estado de México. Si logramos generar trabajo en todas las delegaciones empezará a subir de manera sustantiva el nivel de vida de toda la población.
El concepto de economía en todos los rincones da para mucho, pero sin duda pasa por la generación de empleos cerca de la casa y en un crecimiento más equilibrado que dé lugar a un crecimiento más acelerado de la economía de la Zona Metropolitana del Valle de México.
Abundaremos más sobre la economía en todos los rincones.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

Mercados Públicos


Hace algunos años se rompió con la tendencia a hacer mercados públicos. Estos mercados, de los cuales los que se hallan en el núcleo más viejo de la metrópolis tienen más o menos la misma forma: un centro en el que se venden sobre todo frutas y verduras, una orilla donde están las carnes, dos orillas en las que están los locales de abarrotes, en el extremo opuesto a las carnes hay una amplia entrada y la venta de flores, si hay pasillos exteriores nos encontramos con tiendas de regalos, papelerías, ferretería, cerrajero y otros servicios, incluyendo un área de comida corrida.
Este modelo más o menos típico de mercado corresponde más o menos a aquellos que fueron construidos antes de 1982. Poco a poco se fue perdiendo la política de mercados, e incluso podría decir que los de las colonias más nuevas no parecen mercado. Son un par de pasillos y lo que encontramos es muy variado.
En todos los casos, los mercados suelen cerrar por la tarde, por algún extraño ordenamiento que les impide dar atención por las noches.
Yo creo que lo que debemos impulsar es la creación de mercados modernos, la ampliación de éstos en colonias con menos de 30 años, la vinculación con servicios bancarios, ya sea mediante terminales punto de venta o directamente con servicios financieros, e incorporar cuestiones recreativas. En todo caso habría que considerar que los mercados operaran con libertad de horario, pero garantizando la seguridad y reduciendo impactos a sus colonias. Antes había un mercado por colonia. La ampliación de los tianguis redujo la participación de los mercados establecidos. No me parece justo que las mejores ventas se las lleven los tianguistas y no los locatarios de mercados establecidos. He platicado con éstos en campaña y es notoria la diferencia: quien no entorpece la circulación y se dedica a un local fijo en un mercado tiene muy pocos ingresos. En cambio los ingresos de los tianguis son superiores. La lección que se lleva la economía y la sociedad es que quien invierte paga muy cara su inversión.
Soy partidario de que muchos de los tianguistas se conviertan en locatarios mediante el impulso para otro tipo de comercios, y sobre todo la ampliación de los mercados. También creo que en distintas partes de la ciudad deberíamos fomentar que haya calles comerciales, es decir, calles que durante un largo recorrido sólo tengan tiendas muy completas que permitan atraer cada día más clientes en forma peatonal. Digamos, como las calles del Centro Histórico. Éstas eran sumamente concurridas cuando la ciudad a penas tenía unos dos millones de habitantes. Bueno pues Iztapalapa tiene casi dos millones y si bien tiene distintas zonas comerciales, no hay un pasaje largo en el que uno pueda hacer recorridos peatonales con fines comerciales. Estoy pensando en el concepto de calles comerciales que podemos apreciar en algunas ciudades coloniales y desde luego en otras ciudades del mundo, y que poco a poco se fortalezca el comercio en pequeño. Estamos en extremos en los que pocos venden mucho caro a muchos, y muchos venden poco, barato a pocos. Los grandes supermercados llenos, las zapaterías, jugueterías, tiendas de ropa, de regalos, vacías, vendiendo productos de poco valor. Hay que llevar el comercio a nuestros vecinos comerciantes y no dejar que el mercado se lo sigan quedando las grandes cadenas. No se trata de combatir a las grandes cadenas, sino de ampliar el mercado y acelerar la velocidad del dinero. Esto implica llevar la economía a todos los rincones y no nada más a las avenidas. Hablemos mañana de la economía en todos los rincones.

martes, 4 de septiembre de 2007

Soy TOTALMENTE (R) garnachas


Cuando uno camina por calles concurridas por peatones, lo más probable es encontrar uno o una serie de puestos "semifijos" de garnachas. En realidad no siempre son garnachas, pues los hay de jugos y licuados, pero también de tacos de suadero y de bistec, quesadillas, tortas, guisados, comida corrida, carnitas, barbacoa, birria, etc. En ocasiones es difícil transitar por las calles debido tanto a los puestos en sí, como a las personas que los frecuentan.
Seguramente la solución que los más radicales proveerán es la de que se les quite sin miramientos. El status quo es dejar los puestos tal cual están. El punto me parece que no es ni el existente ni el ideal de eliminar todos los puestos de comida. La gente los requiere porque busca una forma de comida rápida muy adaptada a los hábitos alimenticios nacionales. Una torta puede ser un alimento sumamente completo y por lo general las torterías están en puestos de comida metálicos y no en locales establecidos.
En Megablógolis lo que proponemos es que la imagen de los locales mejore, que sea un diseño más amplio del lado de la atención al público, como en forma de abanico, y que los locales no contrasten tanto con el entorno, pero que el mismo tiempo las estufas incorporen campana extractora, así como una ampliación de banquetas. Es decir, mi idea es que sólo retiremos los locales que no sean actualizados y en los que no sea posible ampliar la banqueta. La gente siempre demandará este tipo de locales y su comida, así que debemos buscar la manera en que éstos sean más estéticos, que generen menos afectaciones a los peatones, que den mayor comodidad a los clientes, y que procuren un mejor ambiente urbano. No importa si sustituimos espacios de estacionamiento por kioscos de comida. Quizá no podamos quitar carriles de circulación, pero sí espacios de estacionamiento. Hay que mejorar la imagen de estos locales.
Tampoco podemos tolerar que este tipo de lugares siga creciendo. Hay que poner un límite, hay que evitar los que afectan el patrimonio cultural y artístico, los que se hallan en zonas de importancia arquitectónica, los que alteren el orden de la ciudad. Para el resto propongo la modernización y la comodidad. Hay que sabernos, siempre, adaptar a lo que la ciudadanía demanda. El orden no puede ser inventado, sino generado entre todos.

La foto fue tomada de Panoramio, contribución de Alfonso Rojas Paniagua, usuario 4338868.