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sábado, 8 de septiembre de 2007

Turismo en todos los rincones


El centro de Iztapalapa, como ya mencioné en alguna ocasión, está lleno de callejones y plazas que si no estuvieran llenos de grafiti, si no fueran tan inseguros y si tuvieran algo más que ofrecer, el turismo sería una buena alternativa de ingresos para sus habitantes.
Cuando hablo de turismo en todos los rincones hablo de economía en todos los rincones, pero no hablo de güeros con shorts y cámara fotográfica, necesariamente. El Distrito Federal es la entidad federativa más pequeña. Tomando la zona conurbada quizá siga siendo la más pequeña, o muy eventualmente en territorio iguale a estados como Tlaxcala, Colima y Aguascalientes, quizá tomando como base el territorio completo de los municipios metropolitanos. Los habitantes de un extremo de la ciudad no necesariamente conocen el otro extremo. El que viajen a conocerlo es una actividad turística.
Sin ser un profundo conocedor de las riquezas turísticas de la metrópoli, y menos aún de la megalópolis, puedo decir que conozco más que el promedio, y puedo hablar de los criaderos de truchas que están a 5 minutos de Interlomas, puedo decir que mi bosque favorito es el que está en Milpa Alta en la carretera hacia Oaxtepec ya en los límites con el Estado de México, que conozco dos paisajes semidesérticos en la metrópoli, uno en Naucalpan donde el nivel de erosión es tan fuerte que allí se realizan competencias de vehículos 4x4, y el otro se halla en el extremo opuesto, en el Municipio de la Paz, en la parte alta que colinda con Ixtapaluca; que hay exclusas en algunos canales de Xochimilco para permitir la navegación, que hay una serie de carreteras entre Milpa Alta, Xochimilco y Tlalpan cuyos paisajes sorprenden; que existen unas praderas preciosas en Milpa Alta, en las que sobrevive un ave que se ha extinguido en el resto del país, que hay unos encinos rectos enormes en Nicolás Romero, que hay una Hacienda en los límites de la zona industrial de Vallejo, que hay cientos de parajes escondidos, que sólo conocen los habitantes de la zona, que se prestarían a la convivencia familiar, al comercio, al turismo local y al turismo nacional.
Cuando hablo de turismo en todos los rincones pienso que los habitantes de esta ciudad estamos desaprovechando cientos o miles de sitios. Que en ellos debemos desarrollar restaurantes, museos de sitio, actividades recreativas, promoviendo un mayor movimiento de recursos en todos los rincones de la ciudad. De la promoción que se haga sobre todos y cada uno de los atractivos con potencial, también obtendremos visitantes de otras partes del país y en algunos casos del mundo, pero en esencia lo que hay en el Distrito Federal y alrededores, puede generar turismo local e incrementar sustancialmente la derrama económica. Hay grandes posibilidades de ecoturismo en algunos puntos de la ciudad. Esto puede contribuir enormemente al desarrollo equilibrado ... y en todos los rincones.

3 comentarios:

Lucía Fernanda dijo...

Me parece que la experiencia de Leoluca Orlando en Sicilia también pasaba por el rescate de los sitios con potencial turístico de la ciudad. Lograron que los vecinos se apropiaran de los lugares, los cuidaran de los grafiteros, investigaran sobre la historia y fueran ellos mismos los guias de turistas.

Anónimo dijo...

Solo para precisar que el bosque de Milpa Alta referido se encuentra en los límites del DF con Morelos. Saludos.

Roberto Remes Tello de Meneses dijo...

En realidad está prácticamente en el punto de unión de las tres entidades. Sobre la carretera uno se encuentra primero la frontera con el Estado de México. Finalmente forma parte del Corredor Biológico Chichinautzin, donde también hay unas praderas bellísimas, entre bosque y bosque.