El bloguero de la megablógolis

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lunes, 1 de octubre de 2007

Dos meses

Durante dos meses nos hemos mantenido publicando diario. Quedan muchos temas por tratar. En realidad los temas serán interminables.
Hoy quiero hablar del clima de la ciudad. Es octubre ya. Hace frío. La ciudad suele rondar, a lo largo del año, de 0 grados en los más fríos días de enero hasta los 32 grados centígrados en distintos momentos entre marzo y abril. Puede irse de una sequía insoportable hasta inundaciones y desbordamiento de canales y ríos con aguas negras.
El clima es extremo. Las costumbres parecieran ser las mismas. Uno va a otras ciudades y puede encontrar, sobre todo a las mujeres, vistiendo poca ropa durante la época de más calor. Aquí por lo general hay mayor precaución, quizá por miedo a un chiflido, a un obsceno piropo, o hasta una nalgada, es menos común que en días de calor sofocante las mujeres recorten al mínimo el tamaño de sus prendas, quizá sólo las más jóvenes. Recuerdo que en la escuela si alguien -hombre- llegaba de shorts le chiflaban y lo humillaban hasta el cansancio.
En cambio en el frío, cuando empieza el aire helado, la gente retrasa al máximo el uso de guantes, bufanda, y definitivamente nadie utiliza ropa interior térmica. El frío de esta ciudad es calador. Decía que puede llegar a los 0º. Ha habido registros menores (así como también ha habido registros mayores a los 32º). Ha habido nieve. Dicen que tres veces en el siglo pasado. ¿Deberíamos vestir más abrigado?
Por ejemplo, Madrid tiene registros promedio muy similares, de 32-33º a fines de julio y principios de agosto, hasta 0º en diciembre y enero. ¿Cómo vestir allá? ¿Cómo vestir acá? Me parece que podríamos abrigarnos más, pero no lo hacemos porque no es costumbre y tampoco cambiamos hábitos alimenticios. Nuestra dieta es quizá la misma a lo largo del año, cuando deberíamos intensificar las grasas entre octubre y enero.
Si nos vamos a promedios oficiales (máximo máximo y mínimo mínimo para un día específico) tenemos en México 6º en Buenos Aires 8º y en Madrid 0º, como mínimos promedio (aunque puede llegarse a una temperatura menor, a lo largo de los años, el promedio de una fecha específica es el que se muestra). En los máximos tenemos 28º para México y para Buenos Aires, y 33º para Madrid. ¿Cuál identificamos como más extremoso? Madrid lo es más, pero en todo caso ganamos a Buenos Aires que tiene más fama de extremoso (en México y Buenos Aires hay viento intenso, aquí por las corrientes de las montañas, allá por la cercanía con el mar).
¿Qué hacer en términos de política pública? Hay que promover una mejor alimentación según la época del año, así como el abrigo o el desabrigo según la época del año. Hay que combatir las prácticas machistas para dar mayor seguridad a las mujeres en época de calor. Hay que vigilar que los más pobres tengan acceso al abrigo y a la alimentación necesarias en los días más vulnerables. También creo que haya que tener un sistema de reacción en caso de nevada, pues estadísticamente estamos convencidos de que falta poco para la próxima.
En Chicago visité el sistema meteorológico mediante el cual se toman decisiones y se monitorea para ello, cada sección de la ciudad. La intensidad de las lluvias nos obliga a ir un paso adelante y deberíamos fortalecer las acciones preventivas en función del monitoreo del clima por colonia. Esto nos ayudará a reducir riesgos.

2 comentarios:

angel rodriguez aleman dijo...

Dear Robert y todo tu auditorio, muy buenos dias.

Que interesante que hayas escrito sobre este tema del clima de nuestra ciudad, sobre el que yo he pensado mucho y muchas veces, sobretodo desde que viví por primera vez en otra ciudad. En esa ocasión fue el turno de Washington, DC (que capitalino resulté, de la capital de Méxco a la capital de EEUU! mera coincidencia)y descubrí, por primera vez, lo que había visto desde la primaria en las famosas "monografías" que vendían en las papelerías, y a las que se recurría tanto en aquellos tiempos (práctica mala y nociva, ahora veo, ya que sustituyen a una verdadera investigacón biblográfica, queaunque en primaria, los niños bien podrían hacer). Resulta que si uno compraba la monografíá de "las estaciones", esta contenía la explicación de las 4 que todos sabemos y una foto de cada de ellas. Pero eh aquí que para un niño nacido y criado hasta entonces en la Mexico City, un invierno con nieve (en la propia ciudad) era algo desconocido, así como un verano super-caluroso, etc. etc. Por fin cuando a los 23 llegué a residir a DC, descubrí que esas 4 estaciones como estaban definidas en las monografías de mi niñez, eran ciertas. Descubrí también que la variación e temperatura entre los calientes días del verano y los más fríos de invierno era de tal magnitud que lagente debíamos tener 2 guardarropas, que el clima influye en el estado de ánimo, y varias cosasmás, hasta entonces absolutamente desconocidas para mi. Y me gustó.
Después, cuando regresé a vivir al DF, y regresé a nuestro más o menos monótono clima templado (porque los 2 grados solo se presentan en las madrugadas de algunos días de invierno, y los 32 grados en contadísimas ocasiones en el momento más caliente de los más calientes días de primavera (no de verano)) me resultó aburrido. Es bonito tener un super-frío y nieve en invierno!!! y luego de unos meses de estar todo entrapajado, tapado hasta los dientes, recibir a la primavera y ver como semana a seman van subiendo las temperaturas promedio, y luego es padrísimo llegar al verano y tener que andar todos los días posibles en short y no tener que tocar ni un suéter durante meses. Eso le da variedad a la vida misma! Pero después reflexioneé que, que bueno que en nuestro país donde hay tanta gente con niveles de ingreso que alcanzan para cubrir apenaslo indispensable, resulta una bendicón qe la gente no tenga que tener 2 guardarropas (si apenas alcanza el dinero para tener uno!). Dios sabe porque hace las cosas, concluí.
Pero bueno, ya no me voy a extender, de por si ya me emocioné escribiendo, digamos "publicando" por primera vez esta teoría mía acerca de la variedad que se logra en la vida con tan sólo tener 4 estaciones bien definidas, pero de lo inconveniente que sería tenerlo en un país con tanta gente pobre como el nuestro.
saludos a todos y buena semana (la segunda de este otoño), Angel

Alberto Márquez. dijo...

Sobre la teoría de Ángel.

El tema de la ropa me parece muy importante. Me gustaría agregar algo: la ciudad misma no está preparada para un invierno. Hace poco, una persona de buena voluntad afirmó: ¡Ojalá nevara!. A lo cual le pedí que se imaginara nuestro drenaje impreparado para el clima (se reventarían las tuberías, ya de por sí inundadas en tiempo de lluvias); la ropa que tenemos nos impediría andar (¿dónde compro unas botas para invierno?); la comida y el abastecimiento se volverían un caos, etcétera.
Hay algo muy importante. Pese a que no estamos preparados, creo que deberíamos hacerlo. Es decir, los cambios climáticos deben ser anticipados y el entorno en que nos movemos. Para que no ocurra lo que vivimos en el temblor de 1985, sería bueno ir previendo todo ello. Dónde almacenaríamos comida, dónde son las zonas más seguras de la ciudad, que hacer en caso de ...
Parece inecesario reflexionar todo esto, pero hasta aquí mi comentario.

Saludos.


José Alberto Márquez Salazar.