El bloguero de la megablógolis

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sábado, 4 de octubre de 2008

La familia

Ayer con mi comentario sobre el divorcio exprés me di cuenta que algo tendría que decir sobre la familia.
No puedo hablar demasiado del desarrollo humano y de la familia porque sería un caso atípico (12 años viviendo solo salvo un breve concubinato). Sin embargo, también creo que no todas las familias operan con la pareja que tiene los hijos y viven en armonía.
La defensa de la familia me puede parecer, en algún punto, la defensa de un presunto éxito de quienes tienen un hogar funcional, en medio de una sociedad en la que se descompone esa funcionalidad.
Por lo tanto, no podemos aplicar a priori una discriminación de las familias atípicas para exhibir como ejemplo social a las familias "típicas", con papá, mamá e hijos. Una madre soltera con su hijo o hija puede ser una familia que nos dé tanto orgullo como el modelo tradicional.
Creo que más allá de prejuicios morales, la defensa de la familia, en esta ciudad que como gran ciudad tiende a la individualidad (sobre todo entre jóvenes profesionistas) y a la particularidad (cada hogar se integra como puede), es la defensa de que los que estén, estén bien. Uno no puede asignar un prejuicio positivo a los hogares "funcionales", porque detrás de ellos podría haber una serie de hipocresías (infidelidades, homosexualidad, adulterio, hijos fuera de matrimonio, etc.), ni un prejuicio negativo a los hogares "disfuncionales" porque en ellos se pueden contruir valores muy sólidos y personas rectas. No tenemos la certidumbre de que en uno se vive mejor que en otro.
Dado que vivimos en incertidumbre respecto a lo familiar ¿qué es lo ideal? No puedo decir que lo ideal es volver a la familia "funcional" porque aún esas jamás funcionaron. Los hijos fuera de matrimonio han existido siempre, las amantes también, los homosexuales también.
Lo ideal, para mí, son los valores y no podemos considerar a la familia como un valor per se, sino un valor en tanto conlleva otros como el amor, el compromiso, la honestidad, la confianza, entre otros. Hay que recuperar la transmisión de valores en la familia, cualquiera que sea la formación de una familia. Esta es una labor de todos, pero el Estado debe garantizar que los valores tengan la oportunidad de ser difundidos.

1 comentario:

Luis López Hermosa y Parra dijo...

En una sociedad hedonista y poco solidaria, la educación en las virtudes, hará de la responsabilidad, de la generosidad y de la confianza mutua, la piedra de toque para que la Familia siga siendo el pilar de la sociedad en este, de por sí, complicado siglo veintiuno.