Yo no tengo la menor duda de que el progreso pasa por mayor capacidad de hacer. No es que en sí misma nuestra meta sea tener finanzas sanas y gordas, sino que las finanzas deben ser suficientes para todo.
Los empleados llamados "burócratas" y otros como los policías, los maestros, los bomberos, los de mantenimiento de los servicios públicos, y otros, deben contar con buenos salarios.
Mirando en la página del metro descubro, habiendo escuchado antes que este organismo tiene de los mejores salarios del DF, que el personal de base gana entre 5740 y 13950 pesos mensuajes. Sería ideal que el menor salario fuera el de 13950, pero para ello hay que tener suficientes ingresos públicos.
Al mismo tiempo, me parece que si bien bajo ninguna circunstancia los empleados de oficinas públicas deben tener las quesadillas en el cajón, ni pararse de su lugar para desayunar en horas de trabajo, un mejor desempeño va de la mano de mejores condiciones de trabajo.
De igual forma, esa lógica absurda de turnos policiales de 24 por 24, como les llaman, no lleva a nada. Los policías y los agentes del ministerio público en algún momento se esconderán para dormir, pues tienen necesidades que su cuerpo no puede cambiar por un reloj chequeador.
Redimensionar las finanzas públicas significa pagar y exigir mejor.
martes, 11 de marzo de 2008
lunes, 10 de marzo de 2008
Salario básico y finanzas públicas
Cuando yo hablo del concepto "salario básico" como sustituto del salario mínimo, también pienso que éste ayudaría a potenciar las finanzas públicas, y con ello el gasto en infraestructura y el gasto social.
Hoy día los ingresos de la ciudad están muy acotados a incrementos que apenas sobrepasen la inflación. Para 2002, el metro subió de 1.50 a 2.00 pesos. El siguiente incremento que esperamos será, supongo, a 2.50 y ya habría problemas de falta de moneda fraccionaria. Lo lógico sería un aumento a 3.00. El primero equivale a 25%, que es un poco inferior a la inflación que hemos vivido desde que llegó a 2.00 pesos. El segundo, sin embargo, sería de 50%, superior a la inflación 2002-2008.
Pero para el trabajador eso no cuenta. Visto desde la lógica del asalariado mínimo, un incremento de 50 centavos puede representar un gran costo. En cambio, si garantizamos un salario superior a los 110 pesos, el incremento se empieza a diluir.
Yo tengo claro dos cosas:
1. Subsidiar el transporte implica un costo muy elevado para las finanzas públicas y no son los más pobres los más beneficiados.
2. No se puede imponer un costo a la clase trabajadora, sin ver cómo se hará para contrarrestar su impacto.
Me parece que el tema del transporte es un solo ejemplo. Creo en que los servicios se den a costos reales, que el gobierno local no subsidie la operación del transporte sino sólo la construcción; que el agua compense todos los costos que implica su traslado y posterior tratamiento; que todos los servicios públicos deban estar respaldados con un ingreso público; y que los subsidios a la población más necesitada deben también tener su respaldo en el presupuesto.
Del otro lado, creo que debemos contar con policías mejor pagados y preparados, con servicios de emergencia de primer nivel, con mayores subsidios directos a la población más pobre, salud y educación de calidad, una completa red de transporte por infraestructura, con mejores vialidades, cuya capacidad en conjunto (la del transporte y la vialidad) crezca siempre por encima de la demanda.
El salario mínimo es por un lado un cinturón que aprieta a los trabajadores más pobres, pero también es un cinturón que aprieta a la sociedad, porque los ingresos públicos no pueden potenciarse. Creo que el concepto de salario básico es una alternativa que debemos instrumentar.
Hoy día los ingresos de la ciudad están muy acotados a incrementos que apenas sobrepasen la inflación. Para 2002, el metro subió de 1.50 a 2.00 pesos. El siguiente incremento que esperamos será, supongo, a 2.50 y ya habría problemas de falta de moneda fraccionaria. Lo lógico sería un aumento a 3.00. El primero equivale a 25%, que es un poco inferior a la inflación que hemos vivido desde que llegó a 2.00 pesos. El segundo, sin embargo, sería de 50%, superior a la inflación 2002-2008.
Pero para el trabajador eso no cuenta. Visto desde la lógica del asalariado mínimo, un incremento de 50 centavos puede representar un gran costo. En cambio, si garantizamos un salario superior a los 110 pesos, el incremento se empieza a diluir.
Yo tengo claro dos cosas:
1. Subsidiar el transporte implica un costo muy elevado para las finanzas públicas y no son los más pobres los más beneficiados.
2. No se puede imponer un costo a la clase trabajadora, sin ver cómo se hará para contrarrestar su impacto.
Me parece que el tema del transporte es un solo ejemplo. Creo en que los servicios se den a costos reales, que el gobierno local no subsidie la operación del transporte sino sólo la construcción; que el agua compense todos los costos que implica su traslado y posterior tratamiento; que todos los servicios públicos deban estar respaldados con un ingreso público; y que los subsidios a la población más necesitada deben también tener su respaldo en el presupuesto.
Del otro lado, creo que debemos contar con policías mejor pagados y preparados, con servicios de emergencia de primer nivel, con mayores subsidios directos a la población más pobre, salud y educación de calidad, una completa red de transporte por infraestructura, con mejores vialidades, cuya capacidad en conjunto (la del transporte y la vialidad) crezca siempre por encima de la demanda.
El salario mínimo es por un lado un cinturón que aprieta a los trabajadores más pobres, pero también es un cinturón que aprieta a la sociedad, porque los ingresos públicos no pueden potenciarse. Creo que el concepto de salario básico es una alternativa que debemos instrumentar.
domingo, 9 de marzo de 2008
Salario básico vs. Salario mínimo
De 1976 a fines de los ochenta, el salario mínimo se fue deteriorando, posteriormente en los noventa enfrentó una recuperación, para una pérdida súbita de su poder adquisitivo con la crisis de 1995 y finalmenteuna recuperación paulatina pero insuficiente desde entonces. Hoy elsalario mínimo no es más que un referente para las multas y otros pagospero no esta cumpliendo con el objetivo de ayudar a que los trabajadorescuenten con la protección de un salario piso que les garantice susnecesidades básicas.
La política salarial es una política nacional y las entidades no puedenconformar un sistema propio y obligatorio que eleve el salario mínimo.Además, existe el temor justificado de que los incrementos constantes delsalario mínimo por encima de la inflación traerán más inflación, como dehecho ocurrió en los años ochenta cuando más rápidamente se deterioróel salario mínimo real y más arriba llegó la inflación en nuestro país.
La propuesta que hacemos es que aún manteniendo elsalario mínimo, revisado anualmente desde el Gobierno Federal y laComisión Nacional de los Salarios Mínimos, y con crecimientos deseablesligeramente por encima de la inflación, generemos un mecanismo queacelere la recuperación de los salarios reales. Nuestra propuesta es que elGobierno del Distrito Federal, y poco a poco también las autoridades delos municipios conurbados, establezcan un referente salarial distinto quese cumpla de manera voluntaria, pero a la vez mediante incentivosfiscales. Es decir, que sin tener la obligatoriedad que hoy representa elsalario mínimo general, con tres zonas distintas en todo el país, seconforme un salario que aquí denominamos “básico”, que en principiopudiera estar más o menos al doble del salario mínimo, y que poco a pocose convirtiera en el salario más bajo que cualquier empleador pague.
Hoy se paga un impuesto de 2% sobre nóminas, de carácter estatal, quebajo ciertas circunstancias puede bajar a 1% en el Distrito Federal, con incentivos de carácter ambiental. Sin embargo, el Gobierno del DistritoFederal debe gestionar con el Congreso de la Unión el que obtenga lafacultad de elevar este impuesto uno o dos puntos porcentuales a lasempresas que aún cuenten con plazas por debajo del salario básico,además de articular algunas otras políticas que premien la creación deempleos por encima del salario básico, como pudiera ser una certificaciónoficial y ventajas en las compras gubernamentales. Incluso, hoy día lasempresas más grandes suelen pagar a sus trabajadores por encima delmínimo, y no cuentan con incentivos frente a las que escatiman ensalarios.
Tampoco debe escatimarse la posibilidad de estimular tabuladores másestrechos que reduzcan las diferencias entre los empleados de menornivel y los más altos directivos. Sin duda alguna la superación del enconosocial en el que nos encontramos pasa por la superación de ladesigualdad. Hoy vivimos en una sociedad muy desigual que no encuentrala ruta de solución al enfrentamiento entre las clases, y por eso lossecuestros son más violentos, por eso se nos dificultan los arreglospolíticos y en general hemos favorecido el que las diferencias sociales setraduzcan en diferencias idiosincrásicas irreconciliables.
Las áreas dedicadas a la promoción del empleo deben también construirestos esquemas de incentivos para que los nuevos empleos cuenten conmayor poder adquisitivo y reduzcan las diferencias extremas que sepresentan en nuestra sociedad, donde un gerente puede ganar en un día lo que los empleados a su cargo ganan en un mes.
La política salarial es una política nacional y las entidades no puedenconformar un sistema propio y obligatorio que eleve el salario mínimo.Además, existe el temor justificado de que los incrementos constantes delsalario mínimo por encima de la inflación traerán más inflación, como dehecho ocurrió en los años ochenta cuando más rápidamente se deterioróel salario mínimo real y más arriba llegó la inflación en nuestro país.
La propuesta que hacemos es que aún manteniendo elsalario mínimo, revisado anualmente desde el Gobierno Federal y laComisión Nacional de los Salarios Mínimos, y con crecimientos deseablesligeramente por encima de la inflación, generemos un mecanismo queacelere la recuperación de los salarios reales. Nuestra propuesta es que elGobierno del Distrito Federal, y poco a poco también las autoridades delos municipios conurbados, establezcan un referente salarial distinto quese cumpla de manera voluntaria, pero a la vez mediante incentivosfiscales. Es decir, que sin tener la obligatoriedad que hoy representa elsalario mínimo general, con tres zonas distintas en todo el país, seconforme un salario que aquí denominamos “básico”, que en principiopudiera estar más o menos al doble del salario mínimo, y que poco a pocose convirtiera en el salario más bajo que cualquier empleador pague.
Hoy se paga un impuesto de 2% sobre nóminas, de carácter estatal, quebajo ciertas circunstancias puede bajar a 1% en el Distrito Federal, con incentivos de carácter ambiental. Sin embargo, el Gobierno del DistritoFederal debe gestionar con el Congreso de la Unión el que obtenga lafacultad de elevar este impuesto uno o dos puntos porcentuales a lasempresas que aún cuenten con plazas por debajo del salario básico,además de articular algunas otras políticas que premien la creación deempleos por encima del salario básico, como pudiera ser una certificaciónoficial y ventajas en las compras gubernamentales. Incluso, hoy día lasempresas más grandes suelen pagar a sus trabajadores por encima delmínimo, y no cuentan con incentivos frente a las que escatiman ensalarios.
Tampoco debe escatimarse la posibilidad de estimular tabuladores másestrechos que reduzcan las diferencias entre los empleados de menornivel y los más altos directivos. Sin duda alguna la superación del enconosocial en el que nos encontramos pasa por la superación de ladesigualdad. Hoy vivimos en una sociedad muy desigual que no encuentrala ruta de solución al enfrentamiento entre las clases, y por eso lossecuestros son más violentos, por eso se nos dificultan los arreglospolíticos y en general hemos favorecido el que las diferencias sociales setraduzcan en diferencias idiosincrásicas irreconciliables.
Las áreas dedicadas a la promoción del empleo deben también construirestos esquemas de incentivos para que los nuevos empleos cuenten conmayor poder adquisitivo y reduzcan las diferencias extremas que sepresentan en nuestra sociedad, donde un gerente puede ganar en un día lo que los empleados a su cargo ganan en un mes.
sábado, 8 de marzo de 2008
Salario básico
El salario mínimo ha sido utilizado por años como un índice de referencia para multas, incrementos y pagos. No podemos decir que en la Ciudad de México sea el salario que realmente se está pagando a la clase trabajadora, porque el salario inicial suele ser un poco mayor, salvo en grandes contrataciones de obreros, personal de limpieza, donde sigue utilizándose el salario mínimo.
Yo soy enemigo de que se siga utilizando. Por eso creo que debemos buscar otro referente que poco a poco se convierta en el verdadero salario mínimo. Yo le llamo "salario básico". Dado que el salario mínimo no sirve para bendita la cosa, entonces tenemos que construir un nuevo salario mínimo, sin generar inflación, sin alterar las otras referencias, que dé lugar a un verdadero salario que alcance a cubrir necesidades básicas (alimentación, transporte, vestido, salud, vivienda y recreación, todos también en un nivel básico, pero que en el primer caso incluya todos los nutrientes para una familia "típica" -dos adultos y tres niños-, luego todas las necesidades de transporte, vestido suficiente para los climas de esta ciudad, acceso al menos a la salud de primer y segundo niveles, vivienda para todos los habitantes de esa familia típica y recreación al menos una vez a la semana).
A base de incentivos fiscales, y otras medidas, podríamos llegar a generalizar el uso del Salario Básico, en sustitución del mínimo. De entrada pensaría que el salario básico no puede ser inferior a dos salarios mínimos.
Yo soy enemigo de que se siga utilizando. Por eso creo que debemos buscar otro referente que poco a poco se convierta en el verdadero salario mínimo. Yo le llamo "salario básico". Dado que el salario mínimo no sirve para bendita la cosa, entonces tenemos que construir un nuevo salario mínimo, sin generar inflación, sin alterar las otras referencias, que dé lugar a un verdadero salario que alcance a cubrir necesidades básicas (alimentación, transporte, vestido, salud, vivienda y recreación, todos también en un nivel básico, pero que en el primer caso incluya todos los nutrientes para una familia "típica" -dos adultos y tres niños-, luego todas las necesidades de transporte, vestido suficiente para los climas de esta ciudad, acceso al menos a la salud de primer y segundo niveles, vivienda para todos los habitantes de esa familia típica y recreación al menos una vez a la semana).
A base de incentivos fiscales, y otras medidas, podríamos llegar a generalizar el uso del Salario Básico, en sustitución del mínimo. De entrada pensaría que el salario básico no puede ser inferior a dos salarios mínimos.
viernes, 7 de marzo de 2008
Artículo 1. Todos hemos de ganar salario mínimo.
El Salario Mínimo en México es una miseria. No podemos decir que sea el salario que debe pagarse. En la Ciudad de México es de $52.59 diarios, equivalentes a $1577.70 en un mes de treinta días. Con eso, no hay pobreza que se supere.
Puedo hablar de dónde sí puede el salario mínimo ser útil para algo: en el campo, y hay campo en los alrededores de la ciudad. He visto cómo los programas de empleo temporal (pet)ayudan a que varias personas de una misma vivienda se empleen en actividades rurales, y sobre todo en el bosque, a actividades de chaponeo, siembra, combate de plagas, etc. Pongamos que en un hogar el ingreso regular es de 3000 pesos por un solo asalariado, para una familia de cinco personas. Dos se incorporan a un PET y de pronto se duplica el ingreso. No obstante, esto es sólo una excepción de la que no muchos participan.
¿Qué hacer para que el Salario Mínimo suba?
Tengo algunas ideas al respecto. De ninguna manera pienso en conceptos tales como salario mínimo para todos o "Salario Mínimo al presidente para que vea lo que se siente".
Hablaré los siguientes días acerca de mi propuesta.
Puedo hablar de dónde sí puede el salario mínimo ser útil para algo: en el campo, y hay campo en los alrededores de la ciudad. He visto cómo los programas de empleo temporal (pet)ayudan a que varias personas de una misma vivienda se empleen en actividades rurales, y sobre todo en el bosque, a actividades de chaponeo, siembra, combate de plagas, etc. Pongamos que en un hogar el ingreso regular es de 3000 pesos por un solo asalariado, para una familia de cinco personas. Dos se incorporan a un PET y de pronto se duplica el ingreso. No obstante, esto es sólo una excepción de la que no muchos participan.
¿Qué hacer para que el Salario Mínimo suba?
Tengo algunas ideas al respecto. De ninguna manera pienso en conceptos tales como salario mínimo para todos o "Salario Mínimo al presidente para que vea lo que se siente".
Hablaré los siguientes días acerca de mi propuesta.
jueves, 6 de marzo de 2008
De mayor a menor
Durante las últimas colaboraciones me he enfocado al tema de los residuos. Con esta colaboración termino de momento de hablar sobre esto.
En la planta de separación de basura de Chicago pude ver cómo primero se separaban los residuos de mayor tamaño y después los de menor tamaño. Primero los de menor valor, y después los de mayor valor.
En México ocurre exactamente lo opuesto. Primero la basura pierde valor, y luego pierde volumen. El resultado es que llega un mayor volumen al relleno sanitario.
La manera en que deberíamos invertir este proceso es compensando a quienes separan la basura al trabajar la recuperación de los residuos más grandes. Ellos obtienen dinero de las latas de alumnio, pero seguro que no obtienen nada de las grandes piezas de unicel que alguna vez protegieron una computadora, una televisión, una lavadora o un refrigerador. Por lo tanto, si el gobierno local compensa la obtención de esas piezas de unicel (y a la vez podría involucrar a la industria de los electrodomésticos y computadoras en el proceso), éstas podrían tener un procesamiento por el cual perdieran el aire que contienen, o eventualmente se reaprovecharan. Lo mismo podríamos hacer con otros residuos de gran tamaño, como polímeros, muebles, cascajo, etc., que en muchos casos no deberían llegar al relleno, pero llegan.
Si el aluminio y otros metales lo podemos retirar con un simple imán ¿para qué invertir esfuerzo humano que podríamos dedicar a reducir el volumen? Entiendo perfectamente cómo se ha manejado la basura en México, pero creo que dando compensaciones a los que separan los residuos podríamos cambiar el incentivo: que ganen más por sacar el unicel que por unas latas de aluminio (no olvidemos que la mayoría de las latas de aluminio son recuperadas durante el proceso de recolección, y no en las plantas de separación de la basura). Bien estimadas, esas compensaciones pueden ser un ahorro en el largo plazo al maximizar la vida de un relleno sanitario, y más aún si los generadores de los desperdicios de gran tamaño (vuelvo al ejemplo del unicel) participan en ello.
En la planta de separación de basura de Chicago pude ver cómo primero se separaban los residuos de mayor tamaño y después los de menor tamaño. Primero los de menor valor, y después los de mayor valor.
En México ocurre exactamente lo opuesto. Primero la basura pierde valor, y luego pierde volumen. El resultado es que llega un mayor volumen al relleno sanitario.
La manera en que deberíamos invertir este proceso es compensando a quienes separan la basura al trabajar la recuperación de los residuos más grandes. Ellos obtienen dinero de las latas de alumnio, pero seguro que no obtienen nada de las grandes piezas de unicel que alguna vez protegieron una computadora, una televisión, una lavadora o un refrigerador. Por lo tanto, si el gobierno local compensa la obtención de esas piezas de unicel (y a la vez podría involucrar a la industria de los electrodomésticos y computadoras en el proceso), éstas podrían tener un procesamiento por el cual perdieran el aire que contienen, o eventualmente se reaprovecharan. Lo mismo podríamos hacer con otros residuos de gran tamaño, como polímeros, muebles, cascajo, etc., que en muchos casos no deberían llegar al relleno, pero llegan.
Si el aluminio y otros metales lo podemos retirar con un simple imán ¿para qué invertir esfuerzo humano que podríamos dedicar a reducir el volumen? Entiendo perfectamente cómo se ha manejado la basura en México, pero creo que dando compensaciones a los que separan los residuos podríamos cambiar el incentivo: que ganen más por sacar el unicel que por unas latas de aluminio (no olvidemos que la mayoría de las latas de aluminio son recuperadas durante el proceso de recolección, y no en las plantas de separación de la basura). Bien estimadas, esas compensaciones pueden ser un ahorro en el largo plazo al maximizar la vida de un relleno sanitario, y más aún si los generadores de los desperdicios de gran tamaño (vuelvo al ejemplo del unicel) participan en ello.
miércoles, 5 de marzo de 2008
SIMEPRODESO
martes, 4 de marzo de 2008
Cero residuos
Este artículo fue publicado en el blog de REFORMA, donde me suelen publicar algunas colaboraciones con regularidad: http://www.reforma.com/blogs/diariodelaciudad/
La Ciudad de México está próxima a quedarse sin un sitio para depositar la basura del Distrito Federal. Según SEMARNAT y CONAGUA, esto ocurrirá dentro de unos dos o tres meses. Según el Gobierno local, todavía faltaría un año más para terminar de llenar el relleno sanitario de Bordo Poniente en su etapa 4, hasta un límite de 12 metros de altura promedio.
De momento no le concederé la razón a ninguno de los dos, puesto que lo relevante es ¿Qué quiere la Ciudad de México? ¿Qué necesitamos sus habitantes? La respuesta, me parece, es muy simple: afectar lo menos posible el entorno.
¿Cómo nos gustaría que fuera la disposición final de los residuos dentro de 200 años? Creo que pensaríamos que no habrá residuos para entonces, que todos los materiales se reutilizarán, de la forma que sea, pero suponemos que en 200 años no habrá un relleno sanitario donde todos los días lleguen los camiones, dejen la basura, una máquina la aplaste y otra le ponga tierra, así, hasta el infinito. No. Dentro de 200 años no habrá residios para disposición final, acaso serán residuos unas horas, antes de convertirse en algo más. Eso será dentro de 200 años. ¿Y dentro de 100? Yo esperaría exactamente lo mismo ¿75 años? También ¿50 años? También ¿Qué tanto más debo bajar?
La visión que yo espero tenga mi gobierno, como habitante de esta ciudad, es que tarde o temprano reutilicemos el 100% de los recursos. No sé cuándo sea esto, ni cuánto costará, pero creo que no deberá ser más allá de 50 años y creo que es posible lograrlo en unos 10, así sea convirtiendo los únicos residuos no reciclables en ladrillos o en sólidas pacas que sirvan para cimentar edificios o carreteras. Existe la tecnología para ello, y no es demasiado sofisticada.
Ahora sí. ¿Qué hacemos con los residuos sólidos en los próximos meses? ¿Queremos seguir tirando la basura en el Lago de Texcoco? Creo que el lago no es para ello, pero que ya afectamos algunas áreas, para las cuatro primeras etapas de Bordo Poniente. Por tanto, si estuviera en mis manos la decisión, como Gobierno Federal, yo convendría con el Gobierno del Distrito Federal lo siguiente:
1. La clausura definitiva de la etapa 4 del Bordo Poniente, una vez que se alcance la altura promedio de 12 metros (sea mañana o dentro de un año).
2. La reactivación de la Etapa 3 del Bordo Poniente (Cerrada hace unos 14 años, y que por lo tanto ha disminuido su altura de 6 metros a aproximadamente un metro, gracias a la evaporación y la biodegradación), en un segundo nivel, por el volumen que sea técnicamente posible a cambio de un compromiso irrestricto de definir un plan de muy largo plazo para el manejo de los residuos sólidos en el Distrito Federal que signifique llegar a la meta de 100% de reciclaje.
3. Que no se afecte ningún área adicional a las ya afectadas dentro del Lago de Texcoco.
4. El rescate de la Laguna de Regulación Horaria, que está al centro de las cuatro etapas de Bordo Poniente, como un área recreativa y que, por lo tanto, garantice la limpieza del agua.
Bajo estos supuestos, me parece que tanto el Gobierno Federal como el del Distrito Federal tienen en sus manos garantizar un medio ambiente mucho más sano, ojalá y tengan tantita voluntad.
La Ciudad de México está próxima a quedarse sin un sitio para depositar la basura del Distrito Federal. Según SEMARNAT y CONAGUA, esto ocurrirá dentro de unos dos o tres meses. Según el Gobierno local, todavía faltaría un año más para terminar de llenar el relleno sanitario de Bordo Poniente en su etapa 4, hasta un límite de 12 metros de altura promedio.
De momento no le concederé la razón a ninguno de los dos, puesto que lo relevante es ¿Qué quiere la Ciudad de México? ¿Qué necesitamos sus habitantes? La respuesta, me parece, es muy simple: afectar lo menos posible el entorno.
¿Cómo nos gustaría que fuera la disposición final de los residuos dentro de 200 años? Creo que pensaríamos que no habrá residuos para entonces, que todos los materiales se reutilizarán, de la forma que sea, pero suponemos que en 200 años no habrá un relleno sanitario donde todos los días lleguen los camiones, dejen la basura, una máquina la aplaste y otra le ponga tierra, así, hasta el infinito. No. Dentro de 200 años no habrá residios para disposición final, acaso serán residuos unas horas, antes de convertirse en algo más. Eso será dentro de 200 años. ¿Y dentro de 100? Yo esperaría exactamente lo mismo ¿75 años? También ¿50 años? También ¿Qué tanto más debo bajar?
La visión que yo espero tenga mi gobierno, como habitante de esta ciudad, es que tarde o temprano reutilicemos el 100% de los recursos. No sé cuándo sea esto, ni cuánto costará, pero creo que no deberá ser más allá de 50 años y creo que es posible lograrlo en unos 10, así sea convirtiendo los únicos residuos no reciclables en ladrillos o en sólidas pacas que sirvan para cimentar edificios o carreteras. Existe la tecnología para ello, y no es demasiado sofisticada.
Ahora sí. ¿Qué hacemos con los residuos sólidos en los próximos meses? ¿Queremos seguir tirando la basura en el Lago de Texcoco? Creo que el lago no es para ello, pero que ya afectamos algunas áreas, para las cuatro primeras etapas de Bordo Poniente. Por tanto, si estuviera en mis manos la decisión, como Gobierno Federal, yo convendría con el Gobierno del Distrito Federal lo siguiente:
1. La clausura definitiva de la etapa 4 del Bordo Poniente, una vez que se alcance la altura promedio de 12 metros (sea mañana o dentro de un año).
2. La reactivación de la Etapa 3 del Bordo Poniente (Cerrada hace unos 14 años, y que por lo tanto ha disminuido su altura de 6 metros a aproximadamente un metro, gracias a la evaporación y la biodegradación), en un segundo nivel, por el volumen que sea técnicamente posible a cambio de un compromiso irrestricto de definir un plan de muy largo plazo para el manejo de los residuos sólidos en el Distrito Federal que signifique llegar a la meta de 100% de reciclaje.
3. Que no se afecte ningún área adicional a las ya afectadas dentro del Lago de Texcoco.
4. El rescate de la Laguna de Regulación Horaria, que está al centro de las cuatro etapas de Bordo Poniente, como un área recreativa y que, por lo tanto, garantice la limpieza del agua.
Bajo estos supuestos, me parece que tanto el Gobierno Federal como el del Distrito Federal tienen en sus manos garantizar un medio ambiente mucho más sano, ojalá y tengan tantita voluntad.
lunes, 3 de marzo de 2008
Generación de electricidad
Si hacemos un relleno sanitario seco, o si aprovechamos al 100% los residuos, las posibilidades de generar electricidad directamente del relleno sanitario se reducen. Cuando aprovechamos los residuos orgánicos pueden ocurrir al menos estos dos escenarios:
1. O los mantenemos húmedos y dejamos que se fermenten hasta convertirse en combustible y fertilizante, utilizando unos biodigestores, o algún otro sistema que dé el mismo resultado.
2. O los convertimos en composta, cuyo beneficio es sólo como aditivo de la tierra, con el problema de que luego no hay suficiente tierra que fertilizar sin trasladar la composta grandes distancias.
Creo que la era de la generación de electricidad a partir de los rellenos sanitarios será efímera, pues depende de que se utilicen los rellenos sanitarios húmedos. Me parece que todos los municipios conurbados, y desde luego el Distrito Federal, deben trabajar para que sus sitios actuales (sean rellenos sanitarios o sitios de disposición controlada), terminen generando electricidad, o al menos capturando e intercambiando sus emisiones de gas metano por bonos de carbono.
1. O los mantenemos húmedos y dejamos que se fermenten hasta convertirse en combustible y fertilizante, utilizando unos biodigestores, o algún otro sistema que dé el mismo resultado.
2. O los convertimos en composta, cuyo beneficio es sólo como aditivo de la tierra, con el problema de que luego no hay suficiente tierra que fertilizar sin trasladar la composta grandes distancias.
Creo que la era de la generación de electricidad a partir de los rellenos sanitarios será efímera, pues depende de que se utilicen los rellenos sanitarios húmedos. Me parece que todos los municipios conurbados, y desde luego el Distrito Federal, deben trabajar para que sus sitios actuales (sean rellenos sanitarios o sitios de disposición controlada), terminen generando electricidad, o al menos capturando e intercambiando sus emisiones de gas metano por bonos de carbono.

sábado, 1 de marzo de 2008
Los hábitos con la basura
El desarrollar una política pública que nos lleve a reciclar el 100% de los residuos también va de la mano con un cambio de actitud en la generalidad de los habitantes. Tal vez nunca logremos tener a la totalidad de los habitantes separando adecuadamente los residuos, compactándolos, pero mientras más lo hagan más fácil será acercarnos a un 100% de reciclaje.
El problema de la basura no es tanto de peso, como de volumen. Estas son mis recomendaciones:
1. Más que separar entre residuos orgánicos o inorgánicos, lo principal es separar entre residuos húmedos y secos. Finalmente es casi lo mismo, pero hay un detalle ¿Qué hacemos con las envolturas de plástico o unicel llenas de comida? ¿Qué hacemos con los pañales? Hay quienes hablan de "residuos grises", yo les he llamado "los embarrables". En esencia, debemos entender para qué sirve la separación: para que llegue la menor cantidad de desperdicios al relleno sanitario. Si nos enfatizamos en entregar residuos orgánicos puros, esto supone que se utilizarán en la composta, pero ¿qué vale más, un kilo de composta o 100 gramos de aluminio? por tanto, mi segunda recomendación es:
2. Trata de seleccionar los residuos de la manera más parecida. No todas las latas son de aluminio, pero si juntas todas las latas, tornillos barridos, clavos doblados, y en general todos los metales, será más fácil sacarles provecho; no todos los plásticos son iguales, pero si van juntos será mejor; no todo el papel se reusa de la misma manera, pero tíralo junto y ayudarás, lo mismo digo del vidrio.
3. Compacta lo más posible.
4. Tira la basura limpia. Si la puedes enjuagar está bien, si la puedes lavar, sin gastar demasiada agua, mejor.
Cuando hablo de que el problema de la basura es más de volumen que de peso, me refiero a que hay que reducir el volumen de lo que llega al relleno sanitario.
El tema de que en el camión de la basura revuelven todo es un mito. Si es cierto que rompen las bolsas de basura, pero para ver qué traen. No es lo ideal esa "pre-pepena", pero ocurre ... ¡facilitémosle el trabajo a esas personas que viven en medio de nuestros desperdicios!
El problema de la basura no es tanto de peso, como de volumen. Estas son mis recomendaciones:
1. Más que separar entre residuos orgánicos o inorgánicos, lo principal es separar entre residuos húmedos y secos. Finalmente es casi lo mismo, pero hay un detalle ¿Qué hacemos con las envolturas de plástico o unicel llenas de comida? ¿Qué hacemos con los pañales? Hay quienes hablan de "residuos grises", yo les he llamado "los embarrables". En esencia, debemos entender para qué sirve la separación: para que llegue la menor cantidad de desperdicios al relleno sanitario. Si nos enfatizamos en entregar residuos orgánicos puros, esto supone que se utilizarán en la composta, pero ¿qué vale más, un kilo de composta o 100 gramos de aluminio? por tanto, mi segunda recomendación es:
2. Trata de seleccionar los residuos de la manera más parecida. No todas las latas son de aluminio, pero si juntas todas las latas, tornillos barridos, clavos doblados, y en general todos los metales, será más fácil sacarles provecho; no todos los plásticos son iguales, pero si van juntos será mejor; no todo el papel se reusa de la misma manera, pero tíralo junto y ayudarás, lo mismo digo del vidrio.
3. Compacta lo más posible.

Cuando hablo de que el problema de la basura es más de volumen que de peso, me refiero a que hay que reducir el volumen de lo que llega al relleno sanitario.
El tema de que en el camión de la basura revuelven todo es un mito. Si es cierto que rompen las bolsas de basura, pero para ver qué traen. No es lo ideal esa "pre-pepena", pero ocurre ... ¡facilitémosle el trabajo a esas personas que viven en medio de nuestros desperdicios!
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