lunes, 20 de febrero de 2012
Bajaaan
El día de hoy me estreno como columnista del periódico 24 Horas (http://www.24-horas.mx/), razón por la cual este blog se actualizará los jueves a partir del 23 de febrero.
lunes, 13 de febrero de 2012
Corredores mixtos
Hace un par de años inició la operación del corredor Cero Emisionas en el Eje Central. Entre la Alberca Olímpica y La Raza, prácticamente el trolebús no tiene competencia ni comparte el derecho de vía con otras rutas. Fuera de estos tramos (de Tasqueña a la Alberca y de La Raza a la Central Norte), la operación es compartida ... y la velocidad se reduce.
En el Eje 2 Sur la mayor parte del corredor Cero Emisiones opera sólo con trolebús. Entre Chapultepec e Insurgentes hay algunos puntos compartidos. El corredor es lento, le falta respeto al carril, y le falta conectar puntos saturados para elevar su demanda. Yo francamente lo habría conectado con San Lázaro y no con Velódromo.
¿Podemos operar el trolebús con autobuses concesionados? Me parecería deseable. En el caso del Eje 3 Norte, donde se prepara el tercer corredor Cero Emisiones habrá más interferencia de otras rutas, lo mismo que en el cuarto corredor, de Chapultepec a El Rosario. El problema que veo en estos nuevos corredores es que, al igual que lo que ocurre en División del Norte, al no mejorar el resto de las rutas el resultado es desastroso: el trolebús debe compartir el derecho de vía con vehículos que no harán paradas en los mismos puntos.
He monitoreado la velocidad del Cero Emisiones del Eje Central y la velocidad es muy buena para tan poca infraestructura. En dirección Sur - Norte es más rápido que en contraflujo. Puede alcanzar velocidades de 18-19 kilómetros por hora, con lo cual es bastante competitivo en las horas pico. Corredores mixtos en los que la operación sea coordinada deberían tener resultados similares.
¿Cómo deben operar los corredores mixtos? La limpieza del corredor, es decir, el evitar y sancionar interferencias, autos estacionados y otros estorbos, es responsabilidad de la autoridad, lo mismo que una buena señalización. Los despachos, la supervisión por tramo y el personal de apoyo tendrían que ser acordados entre concesionarios y transportes eléctricos. Todo el esfuerzo debe ser hacia la velocidad promedio del corredor y la atención al usuario, con una señalización e información común.
La puesta en operación de un corredor de un solo operador en Eje Central tuvo sus costos para la ciudad, pues los microbuses fueron desplazados al Eje 1 Poniente. Se negoció su salida de Eje Central y terminaron ofreciendo de baja frecuencia de Etiopía a Ciudad Universitaria. Al final la ciudad ganó en un lado y perdió en otro. Estos balances tendrían que evitarse si hacemos corredores mixtos en los que todos los operadores mejoren y no sólo uno.
En los próximos años habrá que mejorar los principales corredores de la ciudad mas no necesariamente esto implica una buena operación mixta con otros servicios. En donde ya esté el trolebús habrá que identificar la forma para que este servicio comparta la logística de operación con el transporte concasionado.
En el Eje 2 Sur la mayor parte del corredor Cero Emisiones opera sólo con trolebús. Entre Chapultepec e Insurgentes hay algunos puntos compartidos. El corredor es lento, le falta respeto al carril, y le falta conectar puntos saturados para elevar su demanda. Yo francamente lo habría conectado con San Lázaro y no con Velódromo.
¿Podemos operar el trolebús con autobuses concesionados? Me parecería deseable. En el caso del Eje 3 Norte, donde se prepara el tercer corredor Cero Emisiones habrá más interferencia de otras rutas, lo mismo que en el cuarto corredor, de Chapultepec a El Rosario. El problema que veo en estos nuevos corredores es que, al igual que lo que ocurre en División del Norte, al no mejorar el resto de las rutas el resultado es desastroso: el trolebús debe compartir el derecho de vía con vehículos que no harán paradas en los mismos puntos.
He monitoreado la velocidad del Cero Emisiones del Eje Central y la velocidad es muy buena para tan poca infraestructura. En dirección Sur - Norte es más rápido que en contraflujo. Puede alcanzar velocidades de 18-19 kilómetros por hora, con lo cual es bastante competitivo en las horas pico. Corredores mixtos en los que la operación sea coordinada deberían tener resultados similares.
¿Cómo deben operar los corredores mixtos? La limpieza del corredor, es decir, el evitar y sancionar interferencias, autos estacionados y otros estorbos, es responsabilidad de la autoridad, lo mismo que una buena señalización. Los despachos, la supervisión por tramo y el personal de apoyo tendrían que ser acordados entre concesionarios y transportes eléctricos. Todo el esfuerzo debe ser hacia la velocidad promedio del corredor y la atención al usuario, con una señalización e información común.
La puesta en operación de un corredor de un solo operador en Eje Central tuvo sus costos para la ciudad, pues los microbuses fueron desplazados al Eje 1 Poniente. Se negoció su salida de Eje Central y terminaron ofreciendo de baja frecuencia de Etiopía a Ciudad Universitaria. Al final la ciudad ganó en un lado y perdió en otro. Estos balances tendrían que evitarse si hacemos corredores mixtos en los que todos los operadores mejoren y no sólo uno.
En los próximos años habrá que mejorar los principales corredores de la ciudad mas no necesariamente esto implica una buena operación mixta con otros servicios. En donde ya esté el trolebús habrá que identificar la forma para que este servicio comparta la logística de operación con el transporte concasionado.
lunes, 6 de febrero de 2012
La participación social
Como he mencionado ya en varias ocasiones, la posibilidad de transformación del transporte en la Ciudad de México se concretará si el próximo gobierno se concentra en desarrollar una Red Integrada, una transformación del sistema de buses y con participación social.
¿Qué es la participación social? Si bien soy politólogo, no es un tema en el que me sienta tan cómodo, pero lo describiré desde mis propias aspiraciones ciudadanas.
1. ¿Debo votar?
La participación política no es lo mismo que la participación social, pero se acercan. Creo que el No votar es un derecho, al igual que el votar, en tanto el voto no es obligatorio. No votar no merece ninguna censura, por un lado; y por otro, votar o no votar no da mayor o menor autoridad para opinar.
Es decir, no estoy de acuerdo con las frases que sentencian que si no votas no tienes derecho a opinar. El No - voto, es también una opinión.
2. Una mejor sociedad.
¿Todos aspiramos a una mejor sociedad? De aspirar, tal vez todos aspiremos a una mejor sociedad, más no todos cooperamos con una mejor sociedad. El votar no me hace partícipe de una mejor sociedad. El no votar tampoco me excluye.
La mejor sociedad a la que aspiro la construyo yo mismo. Es cierto que puede haber quienes cooperen más o quienes estorben, pero al final de cuentas la acción más importante es la mía propia.
Actuar contra la sociedad sí me excluye. En la medida que mis acciones, deliberadamente, afectan a los demás, convivo negativamente con la sociedad. Esto es más grave que votar o no votar.
3. Todos tienen derecho a participar
Participar de los problemas públicos no es participar en política. El artículo 33 constitucional, en sí castrante ("Los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país"), no limita la participación en los asuntos políticos de la comunidad, de la ciudad o del estado, sólo del país. Hay un veto implícito en la participación de los extranjeros, lo cual no debería ocurrir.
Participamos porque vivimos problemas y beneficios. Participamos en las cosas que nos afectan. No puede haber limitación en la participación por extranjería ni por ninguna otra causa.
4. Participación y eficacia no están peleados.
Los gobiernos democráticos son electos periódicamente, esto no patea los espacios de participación a los 3 o 6 años. La participación puede ser permanente.
No obstante, la participación social no excluye la acción y decisión gubernamental. El gobierno define las políticas públicas a partir de la participación pero no puede quedar atrapado en el referéndum o en mecanismos de consulta para cada decisión. Lo que sí debe ocurrir, desde mi óptica, es la construcción de procesos democráticos repetibles.
Las decisiones de mayor impacto deben consultarse, las de menor no. Las decisiones de impacto local deben tener mecanismos locales, pero en la medida que las decisiones se vuelven generales hay que armonizar el legítimo interés local con el también legítimo interés regional.
5. El punto de partida del bien jurídico tutelado
Hay decisiones polémicas a cargo de los gobiernos. Hay necesidad de revertir situaciones que han sido toleradas pero que no necesariamente deban ser, y sin embargo la exigencia de consulta nos puede llevar a discutir lo ridículo, lo ilegal, lo indebido. En todo caso la consulta debe ser sobre el uso del bien jurídico tutelado.
¿Someter a consulta pública el desalojo de una colonia de invasores? ¿La inequitativa asignación del espacio público? Lo que ha de discutirse es qué hacer con las reglas de manera abstracta o los procedimientos de desalojo, los destinos del espacio público.
Esto no niega la discusión en lo concreto. Podemos discutir el uso específico de un área verde, de un espacio público determinado, de un pozo, de muchas otras cosas más, pero sobre la base de lo que queremos lograr, no sobre la continuidad del usufructo presente.
6. Crear instituciones y procedimientos
Creo mucho en la participación ciudadana pero también en que elegimos autoridades para que tomen decisiones, construyendo consensos. Hay momentos de deliberación y hay momentos de decisión. El chantaje es inadmisible si se dio oportunidad a la participación, pero es lo más defendible cuando no hubo los suficientes espacios de participación.
Desarrollemos mecanismos, instituciones y procedimientos democráticos, con ellos, la autoridad puede, al final de cuentas, tomar decisiones mucho más transparentes, consensadas y adecuadas. Que la autoridad no le tenga miedo a la participación, pero que la sociedad no le tenga miedo a la decisión.
7. Adiós a las genialidades
La participación nos debe llevar a mejores decisiones. La solución a los problemas no puede ser una genialidad del gobierno en turno, sino una decisión articulada de política pública que trascienda los periodos de gobierno y que se construya con opiniones de los actores, entendiendo su propia problemática.
Hay elementos sensibles que deben ser consultados para generar una apropiación de la ciudadanía. El nombre de un parque, de un servicio de transporte, de una ley, se convierten en decisiones importantes y trascendentes en la medida que generan apropiación ciudadana.
...
Estas son tan solo ideas sobre la participación ciudadana. Es un tema que debemos ir construyendo y defendiendo. Con participación ciudadana el cambio en la movilidad hace mucho sentido porque rompería precisamente con las genialidades de los ciclos políticos.
¿Qué es la participación social? Si bien soy politólogo, no es un tema en el que me sienta tan cómodo, pero lo describiré desde mis propias aspiraciones ciudadanas.
1. ¿Debo votar?
La participación política no es lo mismo que la participación social, pero se acercan. Creo que el No votar es un derecho, al igual que el votar, en tanto el voto no es obligatorio. No votar no merece ninguna censura, por un lado; y por otro, votar o no votar no da mayor o menor autoridad para opinar.
Es decir, no estoy de acuerdo con las frases que sentencian que si no votas no tienes derecho a opinar. El No - voto, es también una opinión.
2. Una mejor sociedad.
¿Todos aspiramos a una mejor sociedad? De aspirar, tal vez todos aspiremos a una mejor sociedad, más no todos cooperamos con una mejor sociedad. El votar no me hace partícipe de una mejor sociedad. El no votar tampoco me excluye.
La mejor sociedad a la que aspiro la construyo yo mismo. Es cierto que puede haber quienes cooperen más o quienes estorben, pero al final de cuentas la acción más importante es la mía propia.
Actuar contra la sociedad sí me excluye. En la medida que mis acciones, deliberadamente, afectan a los demás, convivo negativamente con la sociedad. Esto es más grave que votar o no votar.
3. Todos tienen derecho a participar
Participar de los problemas públicos no es participar en política. El artículo 33 constitucional, en sí castrante ("Los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país"), no limita la participación en los asuntos políticos de la comunidad, de la ciudad o del estado, sólo del país. Hay un veto implícito en la participación de los extranjeros, lo cual no debería ocurrir.
Participamos porque vivimos problemas y beneficios. Participamos en las cosas que nos afectan. No puede haber limitación en la participación por extranjería ni por ninguna otra causa.
4. Participación y eficacia no están peleados.
Los gobiernos democráticos son electos periódicamente, esto no patea los espacios de participación a los 3 o 6 años. La participación puede ser permanente.
No obstante, la participación social no excluye la acción y decisión gubernamental. El gobierno define las políticas públicas a partir de la participación pero no puede quedar atrapado en el referéndum o en mecanismos de consulta para cada decisión. Lo que sí debe ocurrir, desde mi óptica, es la construcción de procesos democráticos repetibles.
Las decisiones de mayor impacto deben consultarse, las de menor no. Las decisiones de impacto local deben tener mecanismos locales, pero en la medida que las decisiones se vuelven generales hay que armonizar el legítimo interés local con el también legítimo interés regional.
5. El punto de partida del bien jurídico tutelado
Hay decisiones polémicas a cargo de los gobiernos. Hay necesidad de revertir situaciones que han sido toleradas pero que no necesariamente deban ser, y sin embargo la exigencia de consulta nos puede llevar a discutir lo ridículo, lo ilegal, lo indebido. En todo caso la consulta debe ser sobre el uso del bien jurídico tutelado.
¿Someter a consulta pública el desalojo de una colonia de invasores? ¿La inequitativa asignación del espacio público? Lo que ha de discutirse es qué hacer con las reglas de manera abstracta o los procedimientos de desalojo, los destinos del espacio público.
Esto no niega la discusión en lo concreto. Podemos discutir el uso específico de un área verde, de un espacio público determinado, de un pozo, de muchas otras cosas más, pero sobre la base de lo que queremos lograr, no sobre la continuidad del usufructo presente.
6. Crear instituciones y procedimientos
Creo mucho en la participación ciudadana pero también en que elegimos autoridades para que tomen decisiones, construyendo consensos. Hay momentos de deliberación y hay momentos de decisión. El chantaje es inadmisible si se dio oportunidad a la participación, pero es lo más defendible cuando no hubo los suficientes espacios de participación.
Desarrollemos mecanismos, instituciones y procedimientos democráticos, con ellos, la autoridad puede, al final de cuentas, tomar decisiones mucho más transparentes, consensadas y adecuadas. Que la autoridad no le tenga miedo a la participación, pero que la sociedad no le tenga miedo a la decisión.
7. Adiós a las genialidades
La participación nos debe llevar a mejores decisiones. La solución a los problemas no puede ser una genialidad del gobierno en turno, sino una decisión articulada de política pública que trascienda los periodos de gobierno y que se construya con opiniones de los actores, entendiendo su propia problemática.
Hay elementos sensibles que deben ser consultados para generar una apropiación de la ciudadanía. El nombre de un parque, de un servicio de transporte, de una ley, se convierten en decisiones importantes y trascendentes en la medida que generan apropiación ciudadana.
...
Estas son tan solo ideas sobre la participación ciudadana. Es un tema que debemos ir construyendo y defendiendo. Con participación ciudadana el cambio en la movilidad hace mucho sentido porque rompería precisamente con las genialidades de los ciclos políticos.
jueves, 2 de febrero de 2012
La propuesta de Asamblea Constitutiva Ciudadana en el DF
Por José Alberto Márquez Salazar
(@JamSalazar), colaborador especial de esta blog.
Para ningún especialista, con conocimiento en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), resulta extraña la idea de modificar el fundamento del órgano legislativo de la ciudad. Con casi 25 años de existencia, necesita modificar su fundamento y sus objetivos, pues hoy es un órgano capturado por grupos políticos que lo utilizan como una plataforma político-electoral.
A diferencia de los 31 órganos legislativos estatales, la Asamblea Legislativa se sustenta en elementos que la diferencian de ellos. En primer lugar, el Distrito Federal no cuenta con una Constitución propia que le dé carácter de Legislativo a la institución, pues el Distrito Federal sigue dependiendo, en muchas materias, de instituciones federales. Pensemos, por ejemplo, que el Jefe de Gobierno no puede nombrar al titular de la Secretaría de Seguridad Pública o al Procurador de Justicia de manera autónoma dado que necesita la aprobación del presidente de la República.
En segundo lugar, creada como un órgano de representación y para emitir bandos y ordenanzas, por su particular fundamento social, la Asamblea –entonces de Representantes, en 1988- surgió como una especie de conducto donde se buscó institucionalizar a los movimientos políticos-sociales de los ochentas. No nació a partir de la Constitución de un Estado, sino como canal de representación en una ciudad que desde 1917 no tenía representantes electos por el voto universal.
Una tercer elemento tiene que ver con sus tres fases de desarrollo: la primera tiene que ver con el período 1988-1997, donde no contaba con facultades para hacer leyes, pero funcionó como peso a las decisiones del entonces Regente capitalino; la segunda, –de 1997 al 2003-, que sirvió para estructurar la base jurídica y normativa que hoy tenemos y los grupos políticos que integrarían los órganos delegacionales; y, la tercera –del 2003 al 2012- donde se ha realizado un manejo netamente político y se ha retrocedido en algunas materias que tienen que ver con el contrapeso al gobierno de la entidad.
En las últimas dos legislaturas de la Asamblea han existido retrocesos importantes que pasaron casi desapercibidos. Las comparecencias del Jefe de Gobierno y de los titulares de las secretarías se han modificado de tal forma que no existe una forma de intercambio real entre Asamblea y Jefatura de Gobierno, lo mismo sucede en el caso de las presentaciones de los titulares de los órganos delegacionales. Las mismas Delegaciones han perdido facultades frente al Gobierno de la ciudad.
Un punto más de retroceso tiene que ver con la creciente centralización de las tareas que tiene la Asamblea. Si se analiza detenidamente la información de los trabajos que realizó la ALDF se podrá comprobar que en todos ellos aparece la presidenta de la Comisión de Gobierno como si fuera –no el eje del trabajo, que lo es- sino el eje único de transmisión hacía fuera de la institución. La inversión en su imagen supera con mucho la de los anteriores presidentes. En otras palabras, parece ser que gran parte de las labores de la ALDF fueron avocadas a promocionar la imagen de la presidenta de la Comisión de Gobierno disminuyendo la imagen de los demás diputados.
Finalmente, uno de los más grandes retrocesos –seguramente previsibles por la naturaleza de la institución- fue convertir a la ALDF en el centro de la disputa y negociación de los grupos políticos que la utilizan como un medio de colocación, como agencia de colocación, dejando atrás la vocación por legislar. Una buena parte de las leyes y trabajos tiene que ver con la oferta política que los grupos hacen en su territorio. Es decir, productos para vender y ganar votos y no productos con objetivos normativos. Eso no sería problema si las nuevas leyes o normas no generaran duplicidad y un entramado jurídico inconexo, doble y hasta triple, e incoherente.
Hace unos días, la candidata del Partido Acción Nacional, Isabel Miranda de Wallace, propuso la creación de una Asamblea Constitutiva Ciudadana. De acuerdo a las notas de prensa, que privilegie la “discusión de los temas que afectan a los ciudadanos, como educación, salud, ecología, cultura y desarrollo urbano” (El Universal).
Si bien el sentido parece por sí mismo evidente (una Asamblea Legislativa tiene que ver con esos temas) creo que la intención tiene más que ver con resolver, de nueva cuenta, la dicotomía entre ciudadanos-políticos. Y eso es, creo la parte esencial de su propuesta.
Para que la Asamblea Legislativa tenga mejor perfil –hablo de leyes cada vez más claras y que den respuesta a las necesidades actuales de los ciudadanos- creo que tendrían que cambiar los mismos cimientos de la institución o realizar modificaciones radicales en su trabajo.
¿Cómo liberamos al órgano legislativo del Distrito Federal de las disputas políticas y revertimos su papel de agencia de colocación?
Primero, debemos reducir el monto de los ingresos que perciben los diputados para hacer casi honoraria la labor y no un negocio de inversión redituable.
Segundo, debe reducirse el número de Comisiones y Comités y estipular, entre los requisitos para ser presidente, experiencia probada en el tema.
Tercero, deben desaparecer los Módulos de Atención Ciudadana que sirven más para que el diputado haga trabajo territorial para sus propósitos y menos para atender la gestión de la gente.
Cuarto, debe reducirse el número de asesores y personal de apoyo.
Quinto, debe modificarse el Código Electoral del Distrito Federal para determinar que cualquier diputado o diputada debe renunciar si participa en un proceso de precandidaturas o candidaturas por algún puesto de elección popular.
Sexto, deben distribuirse proporcionalmente los presupuestos destinados a la comunicación social por cada grupo parlamentario.
Séptimo, debe prohibirse que los diputados utilicen los trabajos de la Asamblea para promover su imagen.
Creo que la propuesta presentada por la Sra. Wallace es para tomarse muy en serio, pero gane quien gane la elección y tenga mayoría relativa en la ALDF debe empezar a modificar cosas importantes que en estos últimos 10 años se han pervertido.
(@JamSalazar), colaborador especial de esta blog.
Para ningún especialista, con conocimiento en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), resulta extraña la idea de modificar el fundamento del órgano legislativo de la ciudad. Con casi 25 años de existencia, necesita modificar su fundamento y sus objetivos, pues hoy es un órgano capturado por grupos políticos que lo utilizan como una plataforma político-electoral.
A diferencia de los 31 órganos legislativos estatales, la Asamblea Legislativa se sustenta en elementos que la diferencian de ellos. En primer lugar, el Distrito Federal no cuenta con una Constitución propia que le dé carácter de Legislativo a la institución, pues el Distrito Federal sigue dependiendo, en muchas materias, de instituciones federales. Pensemos, por ejemplo, que el Jefe de Gobierno no puede nombrar al titular de la Secretaría de Seguridad Pública o al Procurador de Justicia de manera autónoma dado que necesita la aprobación del presidente de la República.
En segundo lugar, creada como un órgano de representación y para emitir bandos y ordenanzas, por su particular fundamento social, la Asamblea –entonces de Representantes, en 1988- surgió como una especie de conducto donde se buscó institucionalizar a los movimientos políticos-sociales de los ochentas. No nació a partir de la Constitución de un Estado, sino como canal de representación en una ciudad que desde 1917 no tenía representantes electos por el voto universal.
Una tercer elemento tiene que ver con sus tres fases de desarrollo: la primera tiene que ver con el período 1988-1997, donde no contaba con facultades para hacer leyes, pero funcionó como peso a las decisiones del entonces Regente capitalino; la segunda, –de 1997 al 2003-, que sirvió para estructurar la base jurídica y normativa que hoy tenemos y los grupos políticos que integrarían los órganos delegacionales; y, la tercera –del 2003 al 2012- donde se ha realizado un manejo netamente político y se ha retrocedido en algunas materias que tienen que ver con el contrapeso al gobierno de la entidad.
En las últimas dos legislaturas de la Asamblea han existido retrocesos importantes que pasaron casi desapercibidos. Las comparecencias del Jefe de Gobierno y de los titulares de las secretarías se han modificado de tal forma que no existe una forma de intercambio real entre Asamblea y Jefatura de Gobierno, lo mismo sucede en el caso de las presentaciones de los titulares de los órganos delegacionales. Las mismas Delegaciones han perdido facultades frente al Gobierno de la ciudad.
Un punto más de retroceso tiene que ver con la creciente centralización de las tareas que tiene la Asamblea. Si se analiza detenidamente la información de los trabajos que realizó la ALDF se podrá comprobar que en todos ellos aparece la presidenta de la Comisión de Gobierno como si fuera –no el eje del trabajo, que lo es- sino el eje único de transmisión hacía fuera de la institución. La inversión en su imagen supera con mucho la de los anteriores presidentes. En otras palabras, parece ser que gran parte de las labores de la ALDF fueron avocadas a promocionar la imagen de la presidenta de la Comisión de Gobierno disminuyendo la imagen de los demás diputados.
Finalmente, uno de los más grandes retrocesos –seguramente previsibles por la naturaleza de la institución- fue convertir a la ALDF en el centro de la disputa y negociación de los grupos políticos que la utilizan como un medio de colocación, como agencia de colocación, dejando atrás la vocación por legislar. Una buena parte de las leyes y trabajos tiene que ver con la oferta política que los grupos hacen en su territorio. Es decir, productos para vender y ganar votos y no productos con objetivos normativos. Eso no sería problema si las nuevas leyes o normas no generaran duplicidad y un entramado jurídico inconexo, doble y hasta triple, e incoherente.
Hace unos días, la candidata del Partido Acción Nacional, Isabel Miranda de Wallace, propuso la creación de una Asamblea Constitutiva Ciudadana. De acuerdo a las notas de prensa, que privilegie la “discusión de los temas que afectan a los ciudadanos, como educación, salud, ecología, cultura y desarrollo urbano” (El Universal).
Si bien el sentido parece por sí mismo evidente (una Asamblea Legislativa tiene que ver con esos temas) creo que la intención tiene más que ver con resolver, de nueva cuenta, la dicotomía entre ciudadanos-políticos. Y eso es, creo la parte esencial de su propuesta.
Para que la Asamblea Legislativa tenga mejor perfil –hablo de leyes cada vez más claras y que den respuesta a las necesidades actuales de los ciudadanos- creo que tendrían que cambiar los mismos cimientos de la institución o realizar modificaciones radicales en su trabajo.
¿Cómo liberamos al órgano legislativo del Distrito Federal de las disputas políticas y revertimos su papel de agencia de colocación?
Primero, debemos reducir el monto de los ingresos que perciben los diputados para hacer casi honoraria la labor y no un negocio de inversión redituable.
Segundo, debe reducirse el número de Comisiones y Comités y estipular, entre los requisitos para ser presidente, experiencia probada en el tema.
Tercero, deben desaparecer los Módulos de Atención Ciudadana que sirven más para que el diputado haga trabajo territorial para sus propósitos y menos para atender la gestión de la gente.
Cuarto, debe reducirse el número de asesores y personal de apoyo.
Quinto, debe modificarse el Código Electoral del Distrito Federal para determinar que cualquier diputado o diputada debe renunciar si participa en un proceso de precandidaturas o candidaturas por algún puesto de elección popular.
Sexto, deben distribuirse proporcionalmente los presupuestos destinados a la comunicación social por cada grupo parlamentario.
Séptimo, debe prohibirse que los diputados utilicen los trabajos de la Asamblea para promover su imagen.
Creo que la propuesta presentada por la Sra. Wallace es para tomarse muy en serio, pero gane quien gane la elección y tenga mayoría relativa en la ALDF debe empezar a modificar cosas importantes que en estos últimos 10 años se han pervertido.
lunes, 30 de enero de 2012
Cablebús
Me llamó la atención el hecho de que en la reciente contienda interna del PRD por la candidatura a Jefe de Gobierno del Distrito Federal, uno de los candidatos, Martí Batres, propusiera la construcción del "Cablebús". Este servicio, conocido en Medellín como Metrocable, está teniendo un gran empuje en algunas ciudades colombianas. Cali ya construye el primer servicio y Bogotá se ha planteado en algunos momentos servicios similares. Caracas inauguró también su teleférico recientemente.
Existen teleféricos turísticos en distintas partes del mundo. En México los hay en Zacatecas y Barrancas del Cobre, sin embargo estos servicios también se pueden utilizar como parte de la oferta de transporte público de una ciudad. Eso es lo que hicieron en Medellín, pero la particularidad está en la forma en que este fue instrumentado. La particularidad del Metrocable estuvo en la intervención al espacio público, la transformación de las comunas y la vinculación con el metro. Sin estos tres elementos, es difícil el éxito de un servicio de esta naturaleza.
En el caso mexicano no hay muchas opciones para introducir estos servicios, pero ciertamente no tienen competencia con otras formas de transporte público: los teleféricos se adaptan a pendientes pronunciadas y se vinculan con el transporte masivo como alimentadores. Creo que en Guadalajara este servicio sería poco probable que tuviera viabilidad, pero en Monterrey y la Ciudad de México sin duda tendría oportunidades.
¿Vale la pena desarrollar un proyecto de teleférico o Cablebús en el Distrito Federal y su Zona Conurbada? Creo que al menos vale la pena evaluarlo. Estaciones como Indios Verdes, Observatorio, Cerro de la Estrella, Peñón Viejo y Cuatro Caminos, del metro, tendrían posibilidad de integrarse, así como la estación Lechería del tren Suburbano y algunas otras del metrobús y el mexibús también en el futuro podrían vincularse a teleféricos. Creo que el gran interés que hay de los impulsores de la línea 12 del metro por su ampliación hacia Alta Tensión está relacionado con la creación de un servicio de teleférico.
No hay que urgir una obra así, pero sí hay que evaluar todas las alternativas. El enfoque, sin embargo, convendría plantearlo de distinta forma: revisar todas las zonas de difícil acceso de la Zona Metropolitana y ver de qué forma pueden quedar conectadas a la ciudad. Si entre las alternativas el teleférico resulta la mejor opción, impulsémoslo, y no al revés. Creo que el riesgo de un cablebús está en que el político diga, ejem, a ver, dónde lo pongo. Primero el problema, luego la solución y no al revés.
Existen teleféricos turísticos en distintas partes del mundo. En México los hay en Zacatecas y Barrancas del Cobre, sin embargo estos servicios también se pueden utilizar como parte de la oferta de transporte público de una ciudad. Eso es lo que hicieron en Medellín, pero la particularidad está en la forma en que este fue instrumentado. La particularidad del Metrocable estuvo en la intervención al espacio público, la transformación de las comunas y la vinculación con el metro. Sin estos tres elementos, es difícil el éxito de un servicio de esta naturaleza.
En el caso mexicano no hay muchas opciones para introducir estos servicios, pero ciertamente no tienen competencia con otras formas de transporte público: los teleféricos se adaptan a pendientes pronunciadas y se vinculan con el transporte masivo como alimentadores. Creo que en Guadalajara este servicio sería poco probable que tuviera viabilidad, pero en Monterrey y la Ciudad de México sin duda tendría oportunidades.
¿Vale la pena desarrollar un proyecto de teleférico o Cablebús en el Distrito Federal y su Zona Conurbada? Creo que al menos vale la pena evaluarlo. Estaciones como Indios Verdes, Observatorio, Cerro de la Estrella, Peñón Viejo y Cuatro Caminos, del metro, tendrían posibilidad de integrarse, así como la estación Lechería del tren Suburbano y algunas otras del metrobús y el mexibús también en el futuro podrían vincularse a teleféricos. Creo que el gran interés que hay de los impulsores de la línea 12 del metro por su ampliación hacia Alta Tensión está relacionado con la creación de un servicio de teleférico.
No hay que urgir una obra así, pero sí hay que evaluar todas las alternativas. El enfoque, sin embargo, convendría plantearlo de distinta forma: revisar todas las zonas de difícil acceso de la Zona Metropolitana y ver de qué forma pueden quedar conectadas a la ciudad. Si entre las alternativas el teleférico resulta la mejor opción, impulsémoslo, y no al revés. Creo que el riesgo de un cablebús está en que el político diga, ejem, a ver, dónde lo pongo. Primero el problema, luego la solución y no al revés.
lunes, 23 de enero de 2012
Una golondrina no hace agua tibia.
Recién en un artículo decía que la clave de transformación del transporte público en la Ciudad de México está en tres líneas principales:
1. La creación de una Red Integrada.
2. La transformación de la movilidad por bus mediante un fideicomiso
3. La generación de un sistema de participación social que ayude a generar pertenencia respecto de la transformación.
... ¿Y si ponemos un monorriel? ¿Y si hacemos una línea del metro nueva? ¿Si hacemos una gran línea de metrobús con rebases tipo Transmilenio?
En realidad ningún proyecto, como ninguna golondrina hace el verano, tiene por sí solo capacidad transformadora.
En los últimos meses he escuchado el interés del gobierno del Estado de México por un tren Toluca - Santa Fe, un metro a Ecatepec y otro hacia el Oriente. ¿Cambiarán estos servicios la movilidad? Seguramente para sus usuarios más frecuentes habrá mejoras sustantivas, pero seguirán las banquetas rotas y angostas, y tendrán que transbordar a la realidad en las orillas de la ciudad.
Sí apoyo el que haya proyectos de transporte masivo, pero no sigamos tratando de buscar el hilo negro.
En materia de Metrobús creo que la expansión debe seguir lo mismo usando la red de Ejes Viales que avenidas con camellón. En materia de Metro creo que en el largo plazo sí debemos construir al menos medio centenar de kilómetros tan sólo en el Distrito Federal. De hecho siempre juego con los mapas y los datos de demanda que están a mi alcance para encontrar las mejores rutas. Proyectos jamás faltarán y no serán mérito ni del político que las haga ni del ingeniero que termine diseñándolas. El éxito lo darán esas tres medidas que mencioné:
1. Integración.
2. Transformación de los buses.
3. Participación social.
Lo demás es agua tibia.
1. La creación de una Red Integrada.
2. La transformación de la movilidad por bus mediante un fideicomiso
3. La generación de un sistema de participación social que ayude a generar pertenencia respecto de la transformación.
... ¿Y si ponemos un monorriel? ¿Y si hacemos una línea del metro nueva? ¿Si hacemos una gran línea de metrobús con rebases tipo Transmilenio?
En realidad ningún proyecto, como ninguna golondrina hace el verano, tiene por sí solo capacidad transformadora.
En los últimos meses he escuchado el interés del gobierno del Estado de México por un tren Toluca - Santa Fe, un metro a Ecatepec y otro hacia el Oriente. ¿Cambiarán estos servicios la movilidad? Seguramente para sus usuarios más frecuentes habrá mejoras sustantivas, pero seguirán las banquetas rotas y angostas, y tendrán que transbordar a la realidad en las orillas de la ciudad.
Sí apoyo el que haya proyectos de transporte masivo, pero no sigamos tratando de buscar el hilo negro.
En materia de Metrobús creo que la expansión debe seguir lo mismo usando la red de Ejes Viales que avenidas con camellón. En materia de Metro creo que en el largo plazo sí debemos construir al menos medio centenar de kilómetros tan sólo en el Distrito Federal. De hecho siempre juego con los mapas y los datos de demanda que están a mi alcance para encontrar las mejores rutas. Proyectos jamás faltarán y no serán mérito ni del político que las haga ni del ingeniero que termine diseñándolas. El éxito lo darán esas tres medidas que mencioné:
1. Integración.
2. Transformación de los buses.
3. Participación social.
Lo demás es agua tibia.
lunes, 16 de enero de 2012
Aborto mis Wallace.
La candidatura de Beatriz Paredes a la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal no tiene mucho que ofrecer. En cuanto el PRI se convirtió en la segunda fuerza de la ciudad, adoptaron la postura contestataria que antes correspondía al PAN y en vez de construir una propuesta -y precandidaturas jóvenes- optaron por sólo ocupar un nicho. Beatriz Paredes representa ese nicho, para algunos entusiasma la idea de que una mujer de su trayectoria gobierne la ciudad. Para otros, sin embargo, ella es una política demasiado tradicional, con más parafernalia que ideas.
Jamás he visto a Paredes llegar a tiempo a un evento. Ella es suficientemente mediática para que su llegada interrumpa al orador en turno. Eso es el PRI tradicional ... y actual. ¿Cuál es la propuesta de ________? (escriba el tema). En realidad nunca encuentran una agenda de largo plazo, sólo dirán acciones que conduzcan a resultados muy presentables en un informe o en una propaganda gubernamental: puentes, kilómetros, plantas, inauguraciones ... jamás porcentajes de población satisfecha.
En el PAN había más actividad mental. Así fuera la propuesta ridícula del monorriel a Santa Fe, por Carlos Orvañanos; o las ideas de Gabriela Cuevas, Mariana Gómez del Campo, José Luís Luege, Demetrio Sodi y los demás, todas muy variadas en su enfoque. También había problemas para identificar el problema real y la solución más conveniente. No obstante, había discusión y variedad en los perfiles de las candidaturas, no un perfil dinosáurico.
De pronto, o quizás ni tan de pronto porque en esto sí ha sido consistente el PAN en los últimos años, al PAN se le olvida el humanismo y opta por postular a una persona sin propuesta y con el agravante de su defensa de la pena de muerte. No puede uno menospreciar lo que ha hecho Isabel Miranda de Wallace en los últimos años, hacer lo que no hizo el Estado, perseguir a los culpables del secuestro y asesinato de su hijo. Pero valorar lo que hizo no está peleado con darle su justa dimensión. Estoy seguro que si por ella fuera, Jacobo Tagle habría sido capado. Es decir, la movió la venganza y el coraje, no el amor a la sociedad, las ideas, no hay un esfuerzo más constructivo detrás de ella.
Detrás de la candidatura de Isabel Miranda sale el cobre. El PAN combate el aborto no por una convicción respecto de la vida humana. La doctrina humanista que pregona el PAN tiene precio. Cuando llega una persona taquillera se puede renunciar a los principios. El combate del PAN al aborto es por combatir las relaciones extramatrimoniales, no por la defensa de la vida misma. Si la vida humana empieza al momento de la concepción y todas las vidas tienen el mismo valor, entonces la pena de muerte tendría que ser tan combatida como el aborto y no postular a una persona pro - Pena de muerte sólo por su popularidad. Como es una persona que sale más alta que Luege o Cuevas en las encuestas, pues no importa porque ayudará a retener distritos o delegaciones. Los principios tienen precio.
De pronto la vida del feto tiene más valor porque se convierte en dedo flamígero que apunta hacia la letra escarlata ... y la candidatura de Isabel Miranda lo evidencia.
Jamás he visto a Paredes llegar a tiempo a un evento. Ella es suficientemente mediática para que su llegada interrumpa al orador en turno. Eso es el PRI tradicional ... y actual. ¿Cuál es la propuesta de ________? (escriba el tema). En realidad nunca encuentran una agenda de largo plazo, sólo dirán acciones que conduzcan a resultados muy presentables en un informe o en una propaganda gubernamental: puentes, kilómetros, plantas, inauguraciones ... jamás porcentajes de población satisfecha.
En el PAN había más actividad mental. Así fuera la propuesta ridícula del monorriel a Santa Fe, por Carlos Orvañanos; o las ideas de Gabriela Cuevas, Mariana Gómez del Campo, José Luís Luege, Demetrio Sodi y los demás, todas muy variadas en su enfoque. También había problemas para identificar el problema real y la solución más conveniente. No obstante, había discusión y variedad en los perfiles de las candidaturas, no un perfil dinosáurico.
De pronto, o quizás ni tan de pronto porque en esto sí ha sido consistente el PAN en los últimos años, al PAN se le olvida el humanismo y opta por postular a una persona sin propuesta y con el agravante de su defensa de la pena de muerte. No puede uno menospreciar lo que ha hecho Isabel Miranda de Wallace en los últimos años, hacer lo que no hizo el Estado, perseguir a los culpables del secuestro y asesinato de su hijo. Pero valorar lo que hizo no está peleado con darle su justa dimensión. Estoy seguro que si por ella fuera, Jacobo Tagle habría sido capado. Es decir, la movió la venganza y el coraje, no el amor a la sociedad, las ideas, no hay un esfuerzo más constructivo detrás de ella.
Detrás de la candidatura de Isabel Miranda sale el cobre. El PAN combate el aborto no por una convicción respecto de la vida humana. La doctrina humanista que pregona el PAN tiene precio. Cuando llega una persona taquillera se puede renunciar a los principios. El combate del PAN al aborto es por combatir las relaciones extramatrimoniales, no por la defensa de la vida misma. Si la vida humana empieza al momento de la concepción y todas las vidas tienen el mismo valor, entonces la pena de muerte tendría que ser tan combatida como el aborto y no postular a una persona pro - Pena de muerte sólo por su popularidad. Como es una persona que sale más alta que Luege o Cuevas en las encuestas, pues no importa porque ayudará a retener distritos o delegaciones. Los principios tienen precio.
De pronto la vida del feto tiene más valor porque se convierte en dedo flamígero que apunta hacia la letra escarlata ... y la candidatura de Isabel Miranda lo evidencia.
jueves, 12 de enero de 2012
Responsabilidad política detrás de la decisión electoral
Por José Alberto Márquez Salazar. Colaborador invitado.
A mi me gustaría saber exactamente quiénes están detrás de cada uno de los candidatos –o precandidatos- a la presidencia de la República. Ese sería también un punto de referencia para tomar una decisión al momento de emitir nuestro voto.
La respuesta a mi duda tiene que ver con la percepción de que la contienda electoral de este año –más que las anteriores- tiene que ver con una contienda política a diversos niveles: un nivel es en el que se encuentran los partidos políticos y los candidatos frente a los ciudadanos y otro es el de los grandes poderes que hay detrás de cada partido político y/o de cada candidato.
Es evidente que los Estados-Nación como los conocimos durante el siglo XX se transformaron frente a las múltiples relaciones que hay entre Estados y empresas multinacionales. La extensión de la política interna de cada Estado-Nación atraviesa fronteras porque los intereses son, en muchos casos, superiores a los particulares de cada Estado. Pero así como lo político local está delimitado por lo global, aquel está determinado por los grandes poderes internos o locales que mantienen el control económico y financiero de una nación.
Aspectos que para muchos parecen inocentes: las horas legales e ilegales de transmisión a favor de un candidato tiene que ver con el compromiso económico que éste tiene con su promotor. El Congreso de la Unión, y algunos locales, no juegan su futuro solamente en el terreno de la posibilidad democrática en beneficio de los ciudadanos, sino en la de los grandes poderes corporativos que buscan cabildear beneficios (impuestos, concesiones, etcétera). Como ya hemos visto en temas como la explotación recursos naturales y comunicaciones y transportes, hay intereses que viene de más allá de las fronteras.
Afirmar que un partido político o candidato “está en defensa” de los recursos o servicios básicos para que sean los naturales quienes los exploten es simplificar las cosas, es convertir una discusión seria en un mero panfleto político.
¿Qué grupos corporativos, y no nada más políticos, están detrás de los candidatos?
Los ciudadanos tenemos que abrir la agenda de los partidos y candidatos no solamente para criticarlos porqué desconocen más de tres títulos de libros, creen que con seis mil pesos se vive bien o buscan una República amorosa.
Como en pasarela de fiesta, nuestros candidatos andan hablando de temas que poco o mucho importan al elector, andan evadiendo el elemento esencial del porqué quieren gobernar y quién los apoya para gobernar. La campaña electoral no es una campaña para los ciudadanos sino para los medios de comunicación sin importar si hay o no mensaje. Una imagen vale más que mil palabras, es la idea que domina. Ya nos e toca casa por casa y se convence: se contratan a empresas para llamadas telefónicas, se atiende a los sondeos y encuestas. En suma, se vuelve asunto de comprar y venta lo político.
Hasta hace poco tiempo, una buena parte de quienes usaban las redes sociales las mantenían como el espacio libre donde la crítica y las propuestas eran esenciales. Hoy, la ¿discusión? Política ha creado hashtags donde se ha trivializado la trivialidad de los políticos. Un chiste se vuelve elemento de decisión política-electoral.
Vamos creciendo. Vamos a ponerle, desde el lado de los ciudadanos, un alto a tanta tontería y a tanta frivolidad de muñequitos y muñequitas que nos quieren vender rostro en lugar de ideas. Ahí están las redes sociales para cambiarle la visión a este proceso electoral que es simple y sencillamente esencial para la Nación porqué se juega algo más que la decisión de qué maniquí estará en la silla: hay que ver quiénes mueven los hilos de la marioneta que gobernará México a partir de diciembre del 2012.
jamsalazar96@gmail.com
http://pensar2018.wordpress.com/
A mi me gustaría saber exactamente quiénes están detrás de cada uno de los candidatos –o precandidatos- a la presidencia de la República. Ese sería también un punto de referencia para tomar una decisión al momento de emitir nuestro voto.
La respuesta a mi duda tiene que ver con la percepción de que la contienda electoral de este año –más que las anteriores- tiene que ver con una contienda política a diversos niveles: un nivel es en el que se encuentran los partidos políticos y los candidatos frente a los ciudadanos y otro es el de los grandes poderes que hay detrás de cada partido político y/o de cada candidato.
Es evidente que los Estados-Nación como los conocimos durante el siglo XX se transformaron frente a las múltiples relaciones que hay entre Estados y empresas multinacionales. La extensión de la política interna de cada Estado-Nación atraviesa fronteras porque los intereses son, en muchos casos, superiores a los particulares de cada Estado. Pero así como lo político local está delimitado por lo global, aquel está determinado por los grandes poderes internos o locales que mantienen el control económico y financiero de una nación.
Aspectos que para muchos parecen inocentes: las horas legales e ilegales de transmisión a favor de un candidato tiene que ver con el compromiso económico que éste tiene con su promotor. El Congreso de la Unión, y algunos locales, no juegan su futuro solamente en el terreno de la posibilidad democrática en beneficio de los ciudadanos, sino en la de los grandes poderes corporativos que buscan cabildear beneficios (impuestos, concesiones, etcétera). Como ya hemos visto en temas como la explotación recursos naturales y comunicaciones y transportes, hay intereses que viene de más allá de las fronteras.
Afirmar que un partido político o candidato “está en defensa” de los recursos o servicios básicos para que sean los naturales quienes los exploten es simplificar las cosas, es convertir una discusión seria en un mero panfleto político.
¿Qué grupos corporativos, y no nada más políticos, están detrás de los candidatos?
Los ciudadanos tenemos que abrir la agenda de los partidos y candidatos no solamente para criticarlos porqué desconocen más de tres títulos de libros, creen que con seis mil pesos se vive bien o buscan una República amorosa.
Como en pasarela de fiesta, nuestros candidatos andan hablando de temas que poco o mucho importan al elector, andan evadiendo el elemento esencial del porqué quieren gobernar y quién los apoya para gobernar. La campaña electoral no es una campaña para los ciudadanos sino para los medios de comunicación sin importar si hay o no mensaje. Una imagen vale más que mil palabras, es la idea que domina. Ya nos e toca casa por casa y se convence: se contratan a empresas para llamadas telefónicas, se atiende a los sondeos y encuestas. En suma, se vuelve asunto de comprar y venta lo político.
Hasta hace poco tiempo, una buena parte de quienes usaban las redes sociales las mantenían como el espacio libre donde la crítica y las propuestas eran esenciales. Hoy, la ¿discusión? Política ha creado hashtags donde se ha trivializado la trivialidad de los políticos. Un chiste se vuelve elemento de decisión política-electoral.
Vamos creciendo. Vamos a ponerle, desde el lado de los ciudadanos, un alto a tanta tontería y a tanta frivolidad de muñequitos y muñequitas que nos quieren vender rostro en lugar de ideas. Ahí están las redes sociales para cambiarle la visión a este proceso electoral que es simple y sencillamente esencial para la Nación porqué se juega algo más que la decisión de qué maniquí estará en la silla: hay que ver quiénes mueven los hilos de la marioneta que gobernará México a partir de diciembre del 2012.
jamsalazar96@gmail.com
http://pensar2018.wordpress.com/
lunes, 9 de enero de 2012
Paseo dominical
Tenía ya tiempo de no asistir a Reforma a los paseos dominicales. Veo que la concurrencia se sigue incrementando y la avenida se vuelve una gran plaza pública que conecta desde Chapultepec hasta el Centro y La Villa. El recorrido impacta a una gran cantidad de población, aunque sería deseable expandirlo a toda la ciudad, que cada delegación tuviera su paseo dominical o generar una estrella con paseos dominicales al alcance de todos.
La imagen que ven en esta entrada me llamó mucho la atención. Un adulto mayor en patines, apoyado por un bastón. Dice mucho.
Cuando no hay personas con discapacidad en las calles no es porque no existan, es porque no pueden salir por falta de espacios. En la medida que se incrementan los espacios, más personas salen en esas condiciones.
¿Se habría puesto los patines el señor de la foto si se enfrentara a los autos en su camino? El espacio público le da seguridad y expande sus oportunidades. Él disfruta ver a los demás gozando el espacio público y se lo apropia.
Automovilistas tocando el claxon, reclamando a peatones que crucen en calma una vialidad, violando las normas de tránsito, de un lado; de otro lado, estos paseos dominicales contrastando con el egoísmo que implica el auto.
Necesitamos seguir calmando la ciudad. Si circulo a 60 en una vía de 40 km/h mi expectativa de velocidad se eleva. Cuando me encuentro con congestionamiento, mi desesperación va a 60. Si se cumplen las velocidades en la red secundaria, el conductor se calma, el peatón se apropia del espacio ... y el viejo baila en patines.
La ciudad requiere más esfuerzos por calmarse. Si se puede andar en patines con bastón, seguro se puede calmar a los neuróticos al volante.
lunes, 2 de enero de 2012
El zaperoco
Hace algunos años tuve un papel relevante con respecto al Bordo Poniente, el relleno sanitario del Distrito Federal, que recién cerró sus operaciones. En aquél entonces, la preocupación de la autoridad federal era por un lado la falta de cumplimiento de regulación ambiental federal, y por otro las posibles vocaciones del Lago de Texcoco.
En aquel entonces, 2004, se descubrió que el relleno sanitario operaba en una zona federal y por lo tanto requería una Manifestación de Impacto Ambiental. No la tenía. Se le sancionó, por un lado, pero además se firmó un primer convenio para mejorar la operación del sitio. Del lado federal fui yo el firmante; del lado del GDF lo fue César Buenrostro, entonces secretario de Obras y Servicios. Posteriormente se firmaron otros acuerdos en los que se establecieron las condiciones del cierre. Éste ocurrió 7 años y medio después de la firma del convenio que comento.
En junio de 2004 pregunté directamente a personal del Bordo Poniente cuánto quedaba de vida. Me respondieron que su vida terminaba el 31 de julio. Al salir del relleno sanitario, ese mismo día, me llamaron de Crónica y dije que quedaban 35 días. El resultado fue esta nota. Luego vino una avalancha de reportajes y publicaciones sobre el tema, hasta que el jefe de gobierno, entonces Andrés López, se refirió al "zaperoco" (los cuestionamientos de la prensa sobre el destino de las 12 mil toneladas diarias de basura y el Bordo Poniente) y dijo que ya se había llegado a un acuerdo con la Federación (acuerdo que aún no existía).
Finalmente el relleno siguió operando para pasar de una altura de 8 metros a una de 12 metros en promedio pero pudiendo ser 15 metros en la cima y 11 metros a los lados y por tanto tuvo el Gobierno del DF 7 años y medio para resolver el problema. En este momento, el relleno sanitario cerró y si bien hay que reconocer que en estos años se logró disminuir a la quinta parte la basura que diariamente se confina, lo cual es un resultados sorprendente, falló el detalle más importante: ¿dónde se depositarán las 2,800 toneladas que aún se requiere enterrar?
El GDF ha contratado con municipios cercanos el destino final de todos los residuos, pero esta acción reducirá la vida útil de esos rellenos sanitarios, por un lado, y por otro genera un gran problema logístico, pues el tamaño de los traslados se incrementa sustancialmente y los vehículos de transferencia no se dan a basto. No tengo una solución clara a este problema. Creo que al final de cuentas terminaremos ocupando suelo rural o incluso el cráter de un volcán. En su momento conocí un documento con las alternativas, no obstante, éstas se encarecieron y algunas se ocuparon para otros usos, además de que hubo especulación con los terrenos.
Los mejores terrenos estaban en Tláhuac, por cierto, tanto en San Francisco como en Santa Catarina. La propuesta de San Francisco Tlaltenco ha generado resistencia entre los pobladores, razón por la cual no está avanzando. El tema podría complicarse mucho más en las próximas semanas, sobre todo si siguen surgiendo basureros clandestinos y resistencia de los municipios mexiqueneses.
En aquel entonces, 2004, se descubrió que el relleno sanitario operaba en una zona federal y por lo tanto requería una Manifestación de Impacto Ambiental. No la tenía. Se le sancionó, por un lado, pero además se firmó un primer convenio para mejorar la operación del sitio. Del lado federal fui yo el firmante; del lado del GDF lo fue César Buenrostro, entonces secretario de Obras y Servicios. Posteriormente se firmaron otros acuerdos en los que se establecieron las condiciones del cierre. Éste ocurrió 7 años y medio después de la firma del convenio que comento.
En junio de 2004 pregunté directamente a personal del Bordo Poniente cuánto quedaba de vida. Me respondieron que su vida terminaba el 31 de julio. Al salir del relleno sanitario, ese mismo día, me llamaron de Crónica y dije que quedaban 35 días. El resultado fue esta nota. Luego vino una avalancha de reportajes y publicaciones sobre el tema, hasta que el jefe de gobierno, entonces Andrés López, se refirió al "zaperoco" (los cuestionamientos de la prensa sobre el destino de las 12 mil toneladas diarias de basura y el Bordo Poniente) y dijo que ya se había llegado a un acuerdo con la Federación (acuerdo que aún no existía).
Finalmente el relleno siguió operando para pasar de una altura de 8 metros a una de 12 metros en promedio pero pudiendo ser 15 metros en la cima y 11 metros a los lados y por tanto tuvo el Gobierno del DF 7 años y medio para resolver el problema. En este momento, el relleno sanitario cerró y si bien hay que reconocer que en estos años se logró disminuir a la quinta parte la basura que diariamente se confina, lo cual es un resultados sorprendente, falló el detalle más importante: ¿dónde se depositarán las 2,800 toneladas que aún se requiere enterrar?
El GDF ha contratado con municipios cercanos el destino final de todos los residuos, pero esta acción reducirá la vida útil de esos rellenos sanitarios, por un lado, y por otro genera un gran problema logístico, pues el tamaño de los traslados se incrementa sustancialmente y los vehículos de transferencia no se dan a basto. No tengo una solución clara a este problema. Creo que al final de cuentas terminaremos ocupando suelo rural o incluso el cráter de un volcán. En su momento conocí un documento con las alternativas, no obstante, éstas se encarecieron y algunas se ocuparon para otros usos, además de que hubo especulación con los terrenos.
Los mejores terrenos estaban en Tláhuac, por cierto, tanto en San Francisco como en Santa Catarina. La propuesta de San Francisco Tlaltenco ha generado resistencia entre los pobladores, razón por la cual no está avanzando. El tema podría complicarse mucho más en las próximas semanas, sobre todo si siguen surgiendo basureros clandestinos y resistencia de los municipios mexiqueneses.
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